Finalmente, como se vio venir en los últimos días, la reunión de Doha fracasó a causa de la
rivalidad entre Irán y Arabia Saudí. Arabia Saudí quería imponer que Irán se sumase al pacto.
Algo que era inasumible para la República Islámica, que recién incorporados al mercado tras una
década de sanciones, quieren recuperar su cuota de producción histórica.
Las expectativas creadas habían hecho subir el precio del barril desde los 28$ hasta los 40$, y los
expertos aseguraban que en caso de acuerdo podía alcanzar los 50-55$ por barril.
Pero la gran paradoja reside en el hecho de que un acuerdo que lograra impulsar el precio más
allá de los 55$ por barril, permitiría volver al mercado a los extractores de petróleo de esquisto
(fracking) en EEUU. En ese caso, sólo se retrasaría la reducción de la oferta que los expertos
consideran necesaria para reequilibrar el mercado.
Todo esto lo que nos permite ver es que existe una guerra por la cuota de mercado, y Arabia
Saudí ha decidido seguir prod V6