Esta medida afectó a EE. UU y a sus aliados de Europa Occidental (especialmente a los Países
Bajos).
El aumento del precio, unido a la dependencia que tenía el mundo industrializado del petróleo,
provoco una inflación en Europa y una reducción de la actividad económica de los países
afectados.
Los países reaccionaron con medidas permanentes para frenar su dependencia exterior.
Si bien es cierto que en condiciones normales las fluctuaciones del petróleo son pequeñas, es
decir, cuando sube el precio solo se compra un poco menos, es por eso que los precios tenían que
subir drásticamente para conseguir que se redujera notablemente la demanda, y así poder
establecer un nuevo nivel de consumo impuesto por la oferta. Esta era la finalidad de los países
exportadores que decidieron no exportar, y esto se consiguió, lo que provocó una recesión y un
aumento de la inflación como se explica anteriormente, y que duro hasta los años 80.
La OPEP obligó a las compañías petroleras a aumentar los precios de forma drástica.
Los países de Oriente Medio, que habían estado dominados por las potencias industriales durante
mucho tiempo acababan de tomar el control de un producto básico. Los países exportadores de
petróleo comenzaron a acumular una enorme riqueza, y los estados miembros de la OPEP
empezaron a nacionalizar sus empresas petrolíferas.
El efecto en la zona euro fue demoledora.
Se duplicó el precio real del crudo a la entrada de la refinería y se produjeron cortes de suministro.
Todo esto acelero una etapa económica negativa en el mundo occidental y llevo a una recesión
global durante el año siguiente.
A largo plazo, el embargo produjo un cambio en algunas políticas estructurales de la zona y en
Occidente entero, avanzando hacia una mayor conciencia energética y una política monetaria más
restrictiva para combatir mejor la inflación.
Se podría decir que, debido a la interdependencia a nivel social y económico, los países
industrializados importadores de petróleo no comunistas, en los que entra Europa, asistieron a una
repentina inflación y una recesión económica.
En Francia, la crisis del petróleo puso fin al periodo conocido como "Trente Glorieuses", los
últimos 30 años de alto crecimiento económico, y comenzaron los años de desempleo permanente.
El embargo no fue uniforme en toda Europa. De los nueve miembros de la Comunidad Económica
Europea de entonces (CEE), Holanda se enfrentó a un embargo total por su apoyo a Israel, el
Reino Unido y Francia mantenían prácticamente el mismo abastecimiento (por haberse negado a
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