EQUIPO DE ANÁLISIS
TURQUÍA 2016
RESUMEN
El término “Neo-Otomania”, es tan popular como incierto. Acuñado de forma peyorativa por
los países europeos, Estados Unidos, así como todos los países islámicos del exterior y
sectores laicos del interior, contrarios o detractores de las políticas de cambio de rumbo
que la República de Turquía ha experimentado, desde la llegada al poder del A.K. Partisi
(Partido de la Justicia y el Desarrollo).
El actual Presidente turco, Recep Tayyip Erdoğan, aplicando las ideas de su principal
asesor político, ideólogo y actual Primer Ministro, Ahmet Davutoğlu, han querido aplicar
unas teorías insostenibles. Si bien se sostenían de una manera indiscutible dentro de los
márgenes del papel donde fueron escritas, adaptándose con unas condiciones geopolíticas
mundiales favorables a su proyecto, llevadas a la práctica han resultado de difícil o
imposible ejecución. Debido a que la geopolítica actual es altamente cambiante e
impredecible.
Su afán de conducir a su país, la República de Turquía, a expandirse ampliando su
influencia para convertirlo en un actor principal mundial, con un rol más activo e influyente
internacionalmente, independizándose de los actores hegemónicos tradicionales, y
abandonar el papel de Estado “porta-aviones”, no ha tenido el éxito total que las teorías
escritas vaticinaban.
Es evidente que la República de Turquía, ha ganado músculo y popularidad exterior. Su
Presidente, ha llegado a ser portada de la revista Time, muchos y diferentes medios de
comunicación han tratado variados temas donde Turquía y su presidente sonaban como
protagonistas. Hasta sus líneas aéreas Turkish Airlines, ahora de referencia, decidieron
cubrir destinos como Kinshasa. Pero el llamado nuevo o neo-otomanismo, no es más que
un útil query de búsqueda.
Las ambiciones diplomáticas del tandem turco, han ido mucho más allá de la extensa masa
de terrenos mostrados en cualquier mapa de la época, como parte del antiguo Imperio
Otomano. Ningún Sultán tuvo bajo sus dominios Brasil o el Caribe, hasta donde la
diplomacia turca ha llegado para compartir uranio con el primero, y negocios petrolíferos
con el segundo.
Posiblemente Erdoğan, en su visión de escenarios de expansión, midió erróneamente el
potencial geográfico y geoestratégico de su país, olvidando que hasta la mejor ubicación
para el emplazamiento de un puente, aunque sea entre civilizaciones, podría ser sustituida
por otra.
El primer Ministro Davutoğlu, cuando redactaba su “Profundidad estratégica”, no valoró
escenarios como la mal llamada “primavera árabe”, ni la duración de la guerra en Siria. Con
un alto grado de probabilidad nunca visualizó un escenario donde un caza SU-24 de la
ANÁLISIS P.I.M.
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REPÚBLICA DE TURQUÍA