EQUIPO DE ANÁLISIS
TURQUÍA 2016
1. Argumentos económicos y geoestratégicos. La adhesión de Turquía a la UE supondría
la apertura de un nuevo mercado sin barreras para casi 76 millones de nuevos
consumidores. El Producto Interior Bruto de la Unión, que ya es superior al de Estados
Unidos, daría un paso de gigante: a los 18,46 billones de dólares estimados por el
Banco Mundial en 2014, habría que sumar los casi 800.000 millones de PIB que logró
ese año Turquía.
Su crecimiento económico otorgaría impulso a la economía europea y también se
convertiría en un polo estratégico para el desarrollo de Europa del Este. A su vez, la
financiación europea permitiría el aprovechamiento de los recursos energéticos turcos,
como los hidrocarburos o la energía solar, lo que reduciría la dependencia europea del
petróleo y gas ruso.
2. Emigración-Refugiados. Tras los recientes conflictos en Oriente Próximo, Turquía
cuenta con una gran baza con la que negociar: La entrada de Turquía permitiría a la UE
llevar las fronteras exteriores a la península de Anatolia y blindarlas frente a nuevas
olas de refugiados que huyen de los conflictos, centrados hoy en Siria e Irak. Por otra
parte, Turquía se vería beneficiada al contar con el apoyo necesario para controlar los
conflictos y flujos de refugiados que provienen de sus países vecinos.
3. Argumentos políticos y de Seguridad. El auge del fundamentalismo islámico en algunos
países musulmanes se configura como una grave amenaza para la seguridad global.
Sin embargo, Turquía quiere ofrecer un modelo de Estado en el que los valores del
Islam se han hecho compatibles con la existencia de un sistema político y económico
de corte occidental. La aceptación de Turquía como país miembro de la UE podría
evitar que el país emprendiera la búsqueda de nuevos aliados entre las potencias
islámicas más radicales, lo que llevaría a la creación de un frente islámico a las puertas
de las fronteras europeas. Si se niega la entrada a Turquía se reforzarían los sectores
más nacionalistas que defienden las tradiciones a ultranza. Por el contrario el ingreso
turco permitiría extender la influencia europea en Oriente Medio, otorgando estabilidad
a la región, contribuyendo a la lucha contra el terrorismo.
ARGUMENTOS EN CONTRA DE LA ADHESIÓN
1. Argumentos geográficos. Turquía No es Europa. Algunas posiciones defienden que
Turquía no es geográficamente Europa, pues se extiende territorialmente en un 95%
por la península de Anatolia, en Asia. Para muchos no tendría sentido una Europa
cuyas fronteras se extiendan hasta Irán, Siria o Irak. Sin embargo, la población del país
se siente mayoritariamente europea. Turquía es un país euroasiático, su cultura e
historia están estrechamente entrelazadas con Europa.
2. Argumentos religiosos y culturales. La principal causa de la inquietud europea es
que la adhesión de Turquía implicaría la integración de 76 millones de personas, en su
gran mayoría de religión musulmana, lo que elevaría el número de mahometanos en
Europa del 5% actual al 20% de la población total. Más allá de su esfu erzo de
laicización y voluntarismo político, el islam que profesa la inmensa mayoría de su
población ha creado un bagaje cultural distinto del europeo. Es cierto que la Unión
Europea no puede considerarse estrictamente un “club cristiano”, pero el cristianismo
es indisociable de su herencia cultural, y está en la raíz de los derechos y libertades
sobre los que se cimenta la UE. La presión de las comunidades musulmanas en
Francia, España, Reino Unido y Alemania, a favor de ciertas reivindicaciones (velo
ANÁLISIS P.I.M.
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REPÚBLICA DE TURQUÍA