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El dictador cubano, Batista Al analizar la vulnerabilidad del continente,
debemos distanciarnos del tema y explorar las divisiones existentes en la propia América Latina. Esto plantea la cuestión de si el continente puede considerarse unificado. En muchos sentidos, la respuesta parecería ser“ no”. Existen varios idiomas, desde el portugués, el español e incluso el inglés en la colonia de Guyana. Además, las diferencias en términos de cultura son innegables, dadas las conexiones históricas de los países conquistadores y los actuales vínculos comerciales, militares, etc. Igualmente, no podemos ignorar la diferencia en los niveles de desarrollo entre los países de la región. Pongamos como ejemplo Chile, Argentina y Brasil y comparemos sus instalaciones con las de los países menos desarrollados de Haití y Honduras. En muchos casos, la falta de tradiciones democráticas profundas y de instituciones republicanas sólidas ha sido un obstáculo para el desarrollo de democracias sólidas en la región. Al estar menos desarrolladas que en otros países, las instituciones judiciales, legislativas y de control no siempre han sido independientes o efectivas en la protección de los derechos humanos, lo que facilita la concentración del poder en manos de una sola figura o grupo. Además, el impacto de la diferencia en el INB entre países tiene un enorme impacto en la estabilidad de los países y su capacidad para rechazar regímenes autóctonos en ascenso que ofrecen una solución.
Además, América Latina puede considerarse una de las regiones con mayores desigualdades sociales y económicas. Estas disparidades han generado tensiones sociales que a menudo han sido aprovechadas por grupos autoritarios para manipular el descontento popular y justificar el uso de la fuerza.
© Wikipedia El dictador peruano, Fujimori
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