Gastronomía
Cena en
movimiento
PaCO comparte mesa con algunos de los
protagonistas del vídeo viral ‘Te mueves tú, se
mueven todos’, creado por Pizzería Kuró para
poner en valor la sinergia entre compañeros
La Crónica
Si algo tenemos claro los
que conocemos a Fran-
cesca Cristina desde
hace tiempo es que es
un auténtico torbellino. Un
remolino que agita a las
personas a su alrededor
hacia un optimismo capaz
de barrer todo desánimo.
Francesca se mueve, y se
mueven todos.
Y el entusiasmo está cla-
ro que nace del corazón
(Kuró, en siciliano, como
su pizzería). Así que del
corazón le surgió la idea
de lanzar una campaña en
Redes Sociales que invo-
lucrara a otras empresas
palentinas, de esas que
tienen detrás a personas
ilusionadas por su trabajo.
Coloquialmente hablando,
‘‘lo petó’’ (puedes verlo
en bit.ly/videokuro). Te
mueves tú, se mueven
todos fue el tema de Da-
vid Bisbal elegido por el
equipo de Kuró y la pro-
ductora audiovisual Cua-
tro manos, de León, para
reflejar que, como el pro-
verbio, basta el aleteo de
una mariposa para desen-
cadenar un huracán.
El huracán todavía no ha
llegado, pero ya es una
tormenta perfecta: ronda
las 50.000 visualizaciones
en todas sus plataformas
en apenas unos meses.
El segundo vídeo prota-
gonizado por el equipo de
Kuró (se están aficionando
peligrosamente a la cla-
queta) es un exitazo.
PaCO | 72
Nos lo cuenta Frances-
ca y «sus secuaces» en
esta aventura así como se
tienen que explicar las co-
sas: en torno a una bue-
na mesa, llena de pizzas
humeantes, recién salidas
del horno de leña. Nos
sentimos afortunados de
estar aquí, porque, como
dice Guillermo Flores,
empresario palentino (Y
un cuerno, Y un cuer-
no 2.1, Mondo Lirondo,
etc.), «Francesca nos ha
vuelto a liar». Esta vez
invitándonos a una cena
con algunas de las per-
sonas que aparecen en
ese vídeo viral para charlar
sobre la importancia de
moverse. ¿Qué saldrá de
aquí?
Compartimos
mesa
también con Sonia Atien-
za, empresaria y esposa
de Guillermo; Sofía Cléri-
go, de las pastelerías La
Casa Dulce; y Camino
León, de Restaurante La
Concordia, en Monzón
de Campos. Y, mientras
catamos el fresco y ‘‘peli-
groso’’ vino que nos sirve
Francesca, un ‘‘fragolino’’
que sabe a fresa, me doy
cuenta de cuán diferentes
son las personas que se
sientan ante nosotros y,
sin embargo, qué evidente
es su denominador co-
mún: la ilusión por el tra-
bajo bien hecho.
Sonia lo corrobora. «La
gente reconoce a menu-
do la cantidad de cosas
que Guillermo hace en
sus bares». «¡Tengo una
pensión de jubilación en
porexpán!», bromea él,
recordando los cientos de
decoraciones y fiestas te-
máticas con las que viste
sus locales cada dos por
tres.
Es inevitable que, a ve-
ces, todo empresario ten-
ga momentos de amargu-
ra: a veces los esfuerzos
no dan los frutos espera-
dos y el cliente no respon-
de como uno espera. Una
cosa está clara, si hay una
pega que podamos sacar-
le al público palentino es su
limitación demográfica: si
no salimos todos, los bares