que tienes delante de ti. Una
gran parte de nuestro equipo
está formado por antiguos
alumnos de la escuela de
arte, en los que para algunos
es su primer trabajo o están
de prácticas. Tenemos a seis
de ellos que se sientan de-
lante de la máquina profesio-
nal de bordados y llevan sus
habilidades de pintores y/o
escultores a la práctica, de
modo que aprendemos a
cómo traducir el bordado que
se ve en una pintura del
Siglo XVIII a una máquina y
luego a esculpir centenares
de yardas de telas artesanal-
mente bordadas.
Estás ahí y dices “Dios mío,
¡mira lo que podemos hacer!”
Eso que consigues te lleva a
mirar a la siguiente tarea.
Todo este sorprendente pro-
ceso nos enseñó a pensar
cosas como “No sabemos de
dónde podemos obtener los
botones, ¡tal vez tengamos
que hacer botones! ¿Qué se
necesita para hacer boto-
nes?”
Y luego nos sentábamos
todo el equipo y decidíamos
que hacer. Y ese fue el pro-
ceso que llevamos para casi
todas las prendas que vere-
mos en la serie, en las que
nos preguntábamos “¿Cómo
diablos vamos a hacer esto?”
A continuación, el equipo co-
mienza a tener ideas y éstas
llegan a algún tipo de solu-
ción que generalmente fun-
ciona, ya que no tienes
tiempo ni espacio donde fa-
llar.
Háblame sobre el traje flo-
ral marrón que lleva Claire
en las fotos promociona-
les.
Hicimos eso porque Claire es
una mujer de otra época. Ella
no es del Siglo XVIII. Cait y
yo queríamos darle un algo
para hacerla sentir en los
años 40. Lo hicimos en la pri-
mera temporada, pero de
forma mucho más sutil.
Hemos puesto bolsillos en su
ropa, por lo que muchas
veces la verás con las
manos en los bolsillos. Que-
ríamos asegurarnos que ella
era aún más moderna en
una época moderna. Algo así
pasa en el período de París.
Para esa época, los trajes
son muy restringidos, muy
recargados, y muy pero que
muy exigentes y yo sé que
así no es Claire. Así que me
volví de nuevo a los años 40,
dado que es la época de la
ella procede.
Ese vestido marrón con flo-
res tiene una gran historia
detrás. Mi tienda de telas fa-
vorita se encuentra en San
Francisco y se llama Britex
Fabrics, y he estado acu-
diendo allí durante años y
años. Entré y dije: “Seguro
que tienes algo en el sótano
que nadie compraría. Baja y
búscalo”. Y de repente, traen
esa la tela de flores y simple-
mente dije que era magní-
fica. La mejor parte de la
historia es que extendemos
el rollo de tela en la mesa y
allí se encuentra otra com-
pradora. Se para y dice “Es
preciosa, ¿no? ¿Has visto al-
guna vez la serie “Outlan-
der”? Me gustaría que
alguna vez pudieran usar
algo así en la serie”. Y dije:
“¿Adivina quién soy?”.
Fue una tela que encendió
las alarmas a través de Inter-
net. La gente estaba como
“Espera un minuto, ¡eso no
se ve en ese período!” Que-
remos imaginar que Claire
entra en un salón de París
del Siglo XVIII y dice “¡Esto!
¡Cámbialo así! ¿Por qué no
ponemos flores debajo?” Ella
es una mujer moderna, así
que en el momento en el que
vi la tela, tuve la sensación