11 / 30 / 2017
No fue sólo miedo lo que provocó el individualismo, aunque este fue su ingrediente fundamental. La censura y la autocensura( se emitían avisos televisivos con la frase " El silencio es salud " como consigna) se combinaron con la nueva doctrina liberal impuesta desde el Estado.
La ideología del " sálvese quien pueda " se demostraba en el dinero fácil que las actividades especulativas proveían. El que producía, quebraba, el que " invertía " en la bicicleta financiera se salvaba.
Al crecimiento industrializado colectivo, en el cual todos los sectores recogen los frutos del progreso, se oponía un nuevo modelo de " quita de ganancias " individualista, en el cual el progreso era personal y a costa de los demás. La " economía imaginaria " de la plata dulce y el " deme dos " sumado a la represión en todos los ámbitos de la vida civil, lograron romper muchos lazos de solidaridad que había en la comunidad.
De la manera en que se presentaban los hechos, parte de la sociedad decidió exiliarse, ya sea por razones políticas o laborales, en el exterior o, en otros casos, en las provincias.
En el plano educativo, la censura y la mentira también estaba presente. Los libros eran " transparentes ", frívolos, en ellos no existían la mezquindad ni el crimen. Así mismo, la música también estaba reprimida los actos de protesta y los cantos populares estaban titulados en su totalidad como " subversivos ".
No obstante, durante este período se produjeron diferentes manifestaciones de resistencia que tuvieron como protagonistas a los jóvenes. Éstas se expresaron en diferentes planos: cultural, educativo, territorial, laboral, entre otros.
Los jóvenes aparecen escondidos detrás de otras filiaciones que se consideraban más importantes y explicativas como la clase social o la condición de estudiante. También aparecen tras algunas producciones o discursos culturales como el rock, movimientos como los hippies, ciertas vanguardias culturales; o asociados a la militancia política, en general partidaria, aunque luego también dentro de los grupos armados o guerrillas.
En estos años los jóvenes también intensifican su participación en diversas organizaciones barriales y territoriales como: por un lado, las prácticas de resistencia obrera que se llevaron a cabo en los lugares de trabajo y por otro, algunas instancias vinculadas con la Iglesia, en general, católica.
También, tuvieron una fuerte pero corta participación política en partidos políticos. Además, el rock nacional ocupo un espacio de resistencia juvenil a las coacciones sociales propias de la dictadura militar, un refugio identitario de los jóvenes en tanto expresión de una cultura que se vivía como propia.
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