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Herrera Micaela y Valdez Melina

Marco teórico

El 24 de marzo de 1976 en Argentina, la junta de comandantes en jefe de las fuerzas armadas tomo al gobierno, dando comienzo al proceso de Reorganización Nacional.
Este gobierno ejerció una violencia sistemática, donde se produjo una anulación de los derechos de los ciudadanos incluso el derecho a la vida.
Esta dictadura fue una de las más particulares, ya que deja una fuerte marca que hasta hoy en día sigue vigente. Ninguno de los regímenes anteriores practico o llevo a cabo semejante atrocidad, ya que se desempeñó la desaparición sistemática de personas. Muchos ciudadanos fueron víctimas de secuestros, torturas y muertes en centros clandestinos de detención ubicados a lo largo de todo el país.
Uno de los blancos principales de esta dictadura, fueron los trabajadores y sus organizaciones. Esta dictadura se propuso instrumentar allí una profunda transformación. Ese mismo 24 de marzo, se tomaron medidas tales como intervenir los sindicatos y las confederaciones obreras y empresarias; prohibir el derecho de huelga, anular las convenciones colectivas de trabajo y congelar los salarios.
Se aplico sobre la clase trabajadora todo el peso de la represión política, se realizaron profundas modificaciones en el plano legislativo y laboral. Desde el lado represivo se pretendió alcanzar un doble objetivo.
1. Inmovilizar al conjunto de la clase trabajadora, dictando duras normas represivas de las huelgas, interviniendo las principales organizaciones sindicales, apresando dirigentes " moderados " y prohibiendo la actividad gremial.
2. Exterminar a la minoría combativa clasista o contestataria, cuya influencia era local y radicaba en las comisiones, internas de un cierto número de empresas. En este caso se secuestraron dirigentes, militantes de base o simples trabajadores que habían manifestado adhesión a posiciones radicalizadas no siempre relacionados con organizaciones armadas.
En ese entonces pasaron a ser objetivos militares a todos los lugares de trabajo y producción. Se puede ver un claro ejemplo, en la fábrica de Ford, ubicada en General Pacheco en la provincia de Buenos Aires:
"(…) el Ejército entraba en las plantas fabriles y se instalaba en el mismo lugar de trabajo. Los obreros tenían que trabajar con los fusiles apuntándoles. A los ritmos infernales, contra los que no podían protestar, y el aplastamiento de viejas conquistas relativas a derechos individuales, se sumaba la intimidación del Ejército."
A pesar de todas las medidas tomadas por parte del gobierno, la clase obrera no se quedó de brazos cruzados. Todas estas medidas tuvieron un impacto devastador sobre los trabajadores, restringiendo sus posibilidades de organización y lucha, pero eso no fue motivo de abandonar la lucha. A pesar de todas las circunstancias,
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