Noches Poéticas 00 Noches Poéticas 05 | Page 12

¿ Tú conoces al "Piyayo",

un viejecillo renegro, reseco y chicuelo;

la mirada de gallo

pendenciero

y hocico de raposo

tifioso...,

que pide limosna por "tangos"

y maldice cantando "fandangos"

gangosos...?

¡A chufla lo toma la gente,

y a mí me da pena

y me causa un respeto imponente!

Ata a su cuerpo una guitarra,

que chilla como una corneja

y zumba como una chícharra

y tiene arrumacos de vieja

pelleja.

Yo le he visto cantando,

babeando

de rabia y de vino

bailando

con saltos felinos,

tocando, a zarpazos,

los acordes de un viejo "tangazo":

Y el endeble "Piyayo" jadea,

y suda..., y renquea,

y, a sus contorsiones de ardilla,

hace son la sucia calderilla.

¡A chufla lo toma la gente!

A mi me da pena

y me causa un respeto imponente.

Es su extraño arte

su cepo y su cruz,

su vida y su luz,

su tabaco y su aguardientillo...,

y su pan y el de sus nietecillos;

"churumbeles" con greñas de álambre

y panzas de sapo,

que aúllan de hambre

tiritando bajo los harapos;

sin madre que lave su roña;

sin padre que "afane",

porque pena una muerte en Santoña;

sin más sombra que la del abuelo...

¡Poca sombra, porque es tan chicuelo!

En El Altozano

tiene el cuchitril

-¡a las vigas alcanza la mano! -,

y por lumbre y por luz un candil.

Vacía sus alforjas

- que son sus bolsillos -.

Bostezando, los siete chiquillos

se agrupan riendo.

Y, entre carantoñas, les va repartietído

pan y pescao frito

con la parsimonia de un antiguo rito:

-¡Chavales!

¡Pan de flor de harina!...

Mascarlo despasio.

Mejó pan no se come en palasio.

Y este pescaito, ¿ no es ná?

¡Sacao uno a uno del fondo der má!

¡Gloria pura é!

Las espinas se comen tamié',

que to es alimento...

Así..., despasito.

Muy remascaíto.

¿ No yores, Manuela!

Tú no pués, porque no tienes muelas

¡Es tan chiquitita mi niña bonita!...

Así despasito.

Muy remascaito,

migaja a migaja - que dure -,

le van dando fin

a los cinco reales que costó el festín.

Luego, entre guiñapos, durmiendo,

por matar el frío, muy apiñaditos,

la Virgen María contempla al "Piyayo"

riendo.

Y hay un ángel rubio que besa la frente

de cada gitano chiquito.

¡A chufla lo toma la - gente!...

¡A mí me da pena

y me causa un respeto imponente!