LA TEORÍA NEURONAL DE RAMÓN Y CAJAL
Ramón y Cajal (1852-
1934) y Camilo Golgi (1843-
1926) recibieron el premio
Nobel de Medicina y
Fisiología en 1906, por su
contribución al conocimiento
del tejido nervioso. Pero no
eran colaboradores.
Ambos defendían hipótesis opuestas respecto a la
organización del sistema nervioso. El italiano Golgi, que ideó el
método perfecto para teñir células nerviosas, postulaba que la
estructura del sistema nervioso era reticular, con sus células (las
neuronas) totalmente conectadas a través de sus prolongaciones.
El español, con un método de tinción semejante al de Golgi,
pero algo más refinado, defendía la teoría neuronal, vigente en
la actualidad, en la que las células se encontrarían
estrechamente interconectadas, constituyendo unidades
independientes.
La teoría de Ramón y Cajal describe cómo fluye la
información por el cerebro. Las neuronas son unidades
individuales que se comunican unas con otras de manera
direccional a través del espacio entre ellas, la sinapsis de
Sherrington (1857-1952), al enviar información desde unos
largos apéndices llamados axones hacia las dendritas
ramificadas. Él no podía ver los huecos entre las neuronas, pero
se atrevió a decir que ese pequeño espacio es el lugar donde se
ubica lo que pensamos, lo que recordamos y lo que creamos. Un
adelantado a todo lo que estaba por llegar.
MÁS ALLÁ DE LA CIENCIA: LA MARIPOSA MONARCA
La
mariposa
monarca,
Danaus plexippus plexippus, es
un lepidóptero viajero. Desde
1985 sabemos, gracias al trabajo
del matrimonio Fred (1911-2002)
y Nora (1918-2009) Urquhart y la
colaboración de miles de
voluntarios, que estas mariposas
pueden recorrer hasta 4.000
kilómetros desde el NE de EEUU
y Canadá, hasta sus cuarteles de
invierno en los bosques de oyameles (abetos) y pinos de México
Central, y regresar después a sus lugares de origen en
primavera-verano, para reproducirse. No se sabe exactamente
cómo se orientan. Tal vez hereden los patrones de vuelo,
basados en una mezcla de ritmos circadianos y la posición del sol
en el cielo, detectada mediante sus antenas.
La mariposa representa la belleza de la Naturaleza, fuente de
inspiración de artistas y escritores, por ejemplo. El
descubrimiento de sus rutas migratorias nos demuestra que la
ciencia es una empresa colectiva, al servicio de todos los seres
humanos, sin distinción de fronteras. Finalmente, el
mantenimiento de sus poblaciones y de la biodiversidad en
general, ante el reto del calentamiento global y el deterioro de
los ecosistemas, es un deber moral para científicos, políticos y
ciudadanos y constituye, junto con otros principios morales, una
ética universal que debe orientar la ciencia y la política, con el fin
de mantener las mayores cotas de felicidad, bienestar y
solidaridad entre los seres humanos, sustentada sobre el
respeto a todas las formas de vida que constituyen la biosfera.