firmes y verdaderos, son sucios, desordenados, inseguros, débiles de cuerpo, mente y carácter. Amanerados, deseosos de llamar la atención, infantiles, inmaduros, visten“ provocativamente”, y tal como el sistema les incita a través de patrones ofrecidos por sus medios de comunicación-programación. Se creen rebeldes, pero su rebeldía( Cheguevarista, marxista, anarquista, separatista, materialista) es promocionada y ofrecida por el mismo sistema capitalista-democrático del que son tan sólo un producto.
“ El pacifismo paraliza la fuerza natural de la auto conservación de los pueblos”.( Adolfo Hitler).
Toda esta educación para la debilidad, a la hora de enfrentarse con la realidad del mundo choca desastrosamente. Entonces, muchas veces, ya es tarde: se han creado seres débiles, esquizofrénicos, carentes de vigor físico y mental y educados sobre valores igualitaristas falsos, absurdos, irreales y delirantes. El único interés: crear seres inconsistentes y fáciles de dominar. El modus vivendi de estos seresproducto se entenderá e identificará( como reflejo de sí mismos),
las ONG modernas, los estilos de vida degenerados. Estupidizados y programados, asisten a la consumación de su propio holocausto. No obstante, dominados por su inconsciencia no consiguen reconocer la causa. Como dice Platón, en el mito de“ La Caverna”(“ La república”), son presos encadenados frente a una pared en la que les proyectan sombras: pero, en su total esclavitud, el sistema les ha programado para creerse libres y“ democráticos”… y ellos lo creen.
“ El hombre común tiene gran temor a la muerte y piensa en ella muy poco. El hombre importante se preocupa de la muerte con gravedad, pero no le teme lo más mínimo. Aquel vive ciegamente al día, peca con la mayor despreocupación y se derrumba de pronto ante lo inevitable. Este observa la proximidad de la muerte con toda atención y la mira a los ojos con calma y compostura”( Adolfo Hitler).
Los seres degenerados no pueden manifestarse con cortesía, comedimiento en el trato, ingenio, elegancia, amabilidad … urbanidad, ya que estas son virtudes del“ distanciamiento” divino o del demiurgo. Por esto, el mundo moderno, al hacerse más vulgar, grosero y soez, nos indica que tiene una total ausencia de divinidad. Esta divinidad, sólo la alcanzaremos si conseguimos liberarnos de los aspectos
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