Movimiento Integralista Americano Movimiento-Integralista-Americano | Page 48
la fertilidad y mantener el equilibrio de la tierra y de las especies. Por
tanto, el matrimonio, es fundamental para el bienestar del planeta y su
orden natural, convirtiéndose en el modelo de pareja en las sociedades
de todo el mundo. El carácter sagrado del matrimonio y fertilidad
sobrevivió a las culturas ancestrales. La pareja pues, representa la
totalidad, la dualidad femenino-masculino perfeccionada.
Antes que madre, la madre es mujer y su función creadora va
íntimamente ligada a su actividad sexual, sin ella no hay procreación.
Lejos de convertirse en una actividad mecánica, donde el hombre es el
único que disfruta y la mujer se siente como un objeto donde la
finalidad es la concepción, nuestra tradición ancestral gozaba de
técnicas de placer sexual refinadas, alcanzando niveles tan complejos
de búsqueda interior que sentaron bases de pensamientos religiosos o
filosóficos que hoy en día se intentan recuperar.
La cópula es un acto mucho más trascendente que la gratificación
carnal o la necesidad de perpetuar la raza. Como ejemplo podríamos
citar el tantrismo, que concibe el universo como un conjunto de
vibraciones de energía que emanan del juego amoroso entre el dios
Shiva y el principio femenino Sakti. Aquí, el encuentro sexual
desbloquea el flujo de energías de uno y otro que se intercambian
como regalo de amor, imprescindible para la función creadora, y donde
la mujer se eleva a semejanza de la diosa. Concebir así un hijo puede
ser la muestra más hermosa de la unión mística y divina de una pareja,
jamás resultaría una maldición sino el fruto del amor que perpetuara la
raza a la que uno ama.
El amor y el matrimonio son la fuente de la vida cultural y popular de un
pueblo. El amor entre la pareja no engendra solo la vida sino el
auténtico conocimiento.
La naturaleza del hombre/mujer implica también su forma de amar.
Cada uno expresa su verdadero carácter en el amor, y el hombre lo
fundamenta en el honor y en el respeto. El acontecimiento procreador
deseado es fruto de un acto amoroso feliz. En los mitos más antiguos
que perduran, la importancia de la función procreadora está
relacionada con la llegada del hijo que garantiza el retorno de las
cosechas estacionales, una vez más ligado al orden natural de la tierra.
48