Movimiento Integralista Americano Movimiento-Integralista-Americano | Page 42

esencial de la identidad como resorte principal de la historia, de permanencia de una trasmutación de un nacionalismo sano, a un nacionalismo perverso, que reclama la división del mundo según las fronteras de grupos étnicos-nacionales, incluso minúsculos y aun cuando sus caracteres específicos hayan sido borrados por la historia. Estas teorías responden a una situación y son su desarrollo ideológico.
El teórico de las ideologías se ve obligado a comprobar el papel capital jugado por las ideologías étnico-nacionales en diferentes fases de la historia, el carácter contingente de su aparición y de su supremacía más o menos afirmadas, sus virtudes y sus vicios, de los cuales no es el menor el culminar en una visión de un mundo donde se eternizan hostilidades entre los grupos, sin tener en cuenta los intereses, las aspiraciones e incluso la vida de los grupos extraños.
El debate de la conciencia nacional, es un debate que favorece los intereses de las fuerzas sociales. El método dialéctico nos lleva a valorar la importancia clave de los dos conceptos en interacción como son, por un lado, la relación entre la capacidad humana de trabajo abstracto y concreto con el excedente social colectivo o con él sobre producto social y, por otro lado, la relación entre modos de producción y formaciones sociales. La dialéctica entre la capacidad de trabajo y el excedente social colectivo forma la base sobre la que se asienta la vida colectiva de los valores de uso. La relación entre los modos de producción y las formaciones sociales concretas en las que se explica cómo se materializa en los largos períodos históricos y en las sociedades y pueblos concretos, particulares, esa auto organización productora de cultura, de valores de uso, y también nos explica además del avance histórico, su estancamiento y sus retrocesos, la extinción y desaparición de grupos humanos.
El conjunto de creencias, culturas, lenguas, tradiciones, simbologías, etc., que de un modo u otro forman el amplio universo de los „ subjetivos en la historia ‟, este conjunto decisivo en la formación, mantenimiento y adaptación de las mentalidades colectivas, también de su re construcción en situaciones nuevas, tiene una capacidad de adaptación y de supervivencia dentro de los sucesivos modos de producción superior. Tal capacidad exige para darse, sin embargo, de unos determinados sistemas de autogobierno del colectivo que se trate. El autogobierno o el poder propio es un requisito imprescindible para la supervivencia y adecuación históricas de las culturas y lenguas.
42