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Vamos a hablar de un personaje famoso en el dichoso sistema comunista como lo es José Vissarionovich Djugashvili, alias José Stalin cuya abuela materna era judía de Armenia pero se había convertido a la religión ortodoxa. La camarilla judía incluyendo a Trosky, Lenin (Judío bolchevique), Kamenev y Zinoviev decía que Stalin tenía un cuarto de sangre judía, que para ellos era suficiente para que fuera secretario general del partido. Probablemente cierto; lo que es un misterio es como hizo Stalin en el Kremlin, para desplazar a los judíos de pura sangre. Stalin sabía que la “dictadura del proletariado” era sólo una formula propagandística para encubrir la verdadera dictadura impuesta al proletariado ruso. El comunismo habla de la redención del proletariado para poder atraer las masas, pero una vez controladas, el comunismo no es más que la dictadura de los comisarios del pueblo, bien fueran rusos o judíos. Los historiadores y agentes secretos norteamericanos dicen que Stalin leyó Mein Kampf, que sintió lo mismo que si ese fascista ya hubiera triunfado en Alemania, y que desde ese momento comenzó a prepararse para una contienda inevitable con Alemania. Sus dos planes quincenales para colectivizar la agricultura e industrializar a Rusia no fueron más que eso. Su reorganización y purga del ejército rojo, no fue más que eso. También los historiadores dicen que Joseph Stalin, el seminarista ortodoxo de Tiflis, el inocente hijo de Gori en Georgia (URSS), ¡también fue un gran incomprendido, porque era todo un misterio! Según lo que decía él era todo de acero, fundido al rojo del Cáucaso y enfriado en Siberia. Él decía que no tenía alma. Seguramente era cierto porque pasó a la historia como el dictador más desalmado de sus tiempos. Un convencido comunista español Víctor Serge, que si tenía alma, y huyó de Rusia después de haber visto las carnicerías humanas que hacía Stalin escribió: -Sus gritos ahogados en las cárceles o se les fusila sin proceso alguno. El número de fusilados asciende probablemente a 100.000. Jamás ningún Estado ha destruido sus cuadros con semejante ensañamiento y de una manera tan completa. Gobierno y comités han sido renovados por lo menos dos veces en dos años. Tan sólo el ejército rojo perdió 30.000 de sus 80.000 oficiales. Esto era apenas lógico porque en el fondo el pueblo ruso siempre había sido antisemita y los que ahora estaban acusando y matando eran los judíos. Esto le hubiera sucedido exactamente igual a los alemanes, que en el fondo siempre han sido 282