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Andrea de Cano A la Pan-judea Neoyorquina la tenía preocupada que en Alemania la economía Hitleriana estaba haciendo milagros de producción sin necesidad de oro, y todavía preocupaba más que el imperio marxista de Rusia estaba en peligro. Hitler por su parte decía: “No tenemos oro, pero el oro de Alemania es la capacidad de trabajo del pueblo alemán. La riqueza no es el dinero, sino el trabajo”. La forma en que el judío va penetrando en cualquier sistema financiero es adquiriendo acciones en la industria; gracias a la bolsa crece su poder en el terreno económico. Tiene en la francmasonería, que cayó completamente en sus manos, un magnifico instrumento para camuflar y lograr la realización de sus fines. Los círculos oficiales, del mismo modo que las esferas superiores de la burguesía política y económica, se dejan coger insensiblemente en el ámbito judío por medio de los lazos masónicos. Junto a la francmasonería está la prensa como una segunda arma al servicio del judaísmo. Para el judío internacional más importante que el Torah, el Talmud y las sinagogas, es poder explotar económicamente a todos los pueblos y a todas las naciones del mundo. Después de que ocurre la terrible destrucción de las guerras, lo que más apetece son los tratados de paz o las rendiciones incondicionales, porque a través de ellos se apodera de todos los países, de todos los mercados, de todas las industrias, hace grandes préstamos, cobra grandes intereses, maneja los bancos y lo domina todo a través del oro y de la plata. Nunca deja de adorar al “patrón oro”. Durante la primera guerra mundial toda la industria automovilística de Estados Unidos, se convirtió en industria de guerra, para producir toda clase de vehículos y motores. Cuando se acabó la guerra, los judíos no americanos estaban tan entusiasmados con el negocio, que quisieron robarle a Henry Ford su industria automovilística. Henry Ford estudió cuidadosamente las cifras del costo de la primera guerra mundial, y llegó a la conclusión de que básicamente la guerra sólo había enriquecido al judío americano y había empobrecido a los demás. Inglaterra les debía 5 billones. Francia 4 billones y Alemania debía 33 billones de dólares, para un total de 42 billones de dólares que deberían ser pagados completamente en 2 años, o sea en 1921. ¡El judío internacional de la pan-judea de Nueva York se había enriquecido en más de 49 billones de dólares! Ese es su negocio de la guerra, y para poder sobrevivir y poder cobrar, nunca va al frente de batalla. 281