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número perfecto. Como sólo contaban con 9 astros, asignaron a la
“antitierra” el número diez, atribuyéndose una constitución
absolutamente cristalina.
De la observación, Pitágoras accedía al conocimiento y entre muchas
cosas, descubrió la tendencia del zodiaco y reconoció que la luna
recibía toda su luz del sol, como un espejo, que el arco iris,
considerado mágico y sagrado hasta entonces, no era sino la reflexión
de la luz, y que la estrella de la tarde, llamada Venus o Vesper es la
misma que de la mañana llamada Lucifer (portadora de luz) o fósforo,
explicando naturaleza y su curso.
Los pitagóricos pusieron orden y belleza al caos del mundo, dando
especial importancia a la música. La divina Tetraktis es la suma de los
números 1, 2, 3, 4, símbolo sobre el que juraban los intervalos
musicales básicos. Tetraktis es la armonía equivalente al oráculo de
Delfos y a esa música celestial se le denominó “El Canto de las
Sirenas”, esto es, la inspiración intuitiva. Tetraktis es pues un análisis
científico fundamentado en los números y las matemáticas, que
identifica a las sirenas como los seres que habitan en armonía cósmica
de las esferas. Es esta armonía, orden y belleza, la que refleja y abre
ante el hombre la experiencia del espacio eterno e inmortal. Desde
este plano se explican historias de sonidos que pueden hacer levitar,
romper cristales, provocar estados propios del cuarto nivel, donde “la
piedra filosofal” es la “piedra musical”. Los iniciados en la ciencia de
aquel entonces podían realizar proezas como mover en el espacio las
rocas, las grandes masas pétreas para la construcción de las
pirámides y otros templos, al producir ciertos sonidos.
En esta visión nuestro planeta era considerado como el mundo
sublunar, un mundo imperfecto, oscuro y engañoso; el único modo de
conocer aquí abajo la verdad sería consultar los números cuya clave
es la divina Tetraktis; la más excelsa ciencia es la armonía que fija el
orden de las cosas y que regula las leyes que relacionan los
movimientos humanos y divinos. A este respecto, no dejaría de
sorprender a una persona no entendía como el pensamiento de José
Antonio Primo de Rivera, líder de la falange española (un movimiento
que surgió al tiempo de los movimientos fascistas y afines de todo
occidente, pretendía regenerar a España y salvarla de un sistema
social corrupto y decadente y del marxismo oportunista) viene a
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