Movimiento Integralista Americano Movimiento-Integralista-Americano | Page 195

Andrea de Cano LA CREACIÓN DE UNA VERDAD. El sionismo no escatimó esfuerzos para „construir su verdad‟ y para ello contó, desde el comienzo, con dispositivos propagandísticos con los que no podía soñar el pueblo árabe. Israel, como parte de occidente tuvo acceso a los medios periodísticos internacionales para contar su versión de la “historia”, por lo que no es de extrañar el importante grado de efectividad alcanzado por su discurso, sobre todo si consideramos que ha logrado, cuando no el apoyo, al menos la pasividad de la comunidad internacional ante acciones que, consumadas por cualquier otro país del mundo, hubieran merecido no sólo el más amplio repudio sino, y sobre todo, medidas concretas para detener definitivamente los atropellos perpetrados contra los palestinos en su propia tierra. Dentro de estas representaciones simbólicas, cuya incidencia en el desarrollo mismo de las estructuras materiales de una sociedad de la que a su vez son producto es innegable ocupar un lugar superior en la construcción de „otro‟ a partir del cual oponer una identidad. La realidad israelí ofrece, en este sentido, una interesante peculiaridad. La inmigración masiva y la posterior ocupación apelaron para su justificación a la negación de ese otro, en un principio, y la conversión, después, de aquel ser “inexistente” en un enemigo: “el terrorista árabe”. Desde hace un cuarto de siglo la política oficial del Estado de Israel consiste en simular que los palestinos, pretenden volver a las tierras de las que se fueron “voluntariamente” en 1948 o que les fueron quitadas no tan voluntariamente en las guerras de 1956 y 1967. Como no pueden, se vuelcan al terrorismo. Son en definitiva, terroristas árabes. Aunque en oriente próximo estas afirmaciones carezcan de credibilidad por su incongruencia y falta de rigor, en occidente la penetración de la propaganda israelí permitió que la mentira circulara como verdad. No fue suficiente para Israel ejercer su dominio a través del terror y la violencia. De algún modo necesitaba obtener el grado de consenso necesario como para llevar adelante primero, la inmigración masiva, después la participación palestina y finalmente, la expansión y dominio de todo territorio palestino. Para ello debió construir un discurso de “verdad” que legitimara sus pretensiones alegando derechos ancestrales que negaban, lisa y llanamente, la existencia misma de 195