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EL frente femenino también tiene la consigna de cuidar de los nobles valores que son propios de una mujer, en primer lugar, el sagrado juramento del matrimonio, concepto totalmente inquebrantable. Para la mujer el matrimonio es una decisión muy importante ya que la unidad familiar es la base para ello y el principio de ésta. La importancia radica en la consideración en que este sagrado vínculo se ve como algo serio, permanente e irrompible, estando totalmente en contra de la moda de los “divorcios – exprés”, claro ejemplo del poco valor y compromiso que representa el matrimonio en la sociedad de hoy. Este frente debe potenciar entre las mujeres la admiración y valoración del papel de madre, frente a la idea progresista que desprecia el trabajo de la progenitora al traerle al mundo y a educar a su hijo. La dedicación e interés con los que se debe luchar por la comunidad, de la que se es hijo y a la vez padres/madres. Nadie como la mujer nacional socialista para tener el derecho a oponerse de forma tajante a ese bárbaro modo de asesinar niños sanos, como lo es el aborto, o de reclamar la dignidad de la madre y el hijo, denunciando el egoísmo y la corrupción del espíritu material acabando con la vida de un ser dentro del vientre de una mujer. La mujer nacional socialista debe seguir con ahincó, esforzándose por ampliar la grandeza y la belleza del ideal, aportando con actividades que den a conocer la profundidad de la causa, escribiendo e internamente auto educándose para ser un ejemplo a seguir. En la mujer recae la responsabilidad de la rectitud y el buen comportamiento del ser: en su forma de hablar, gesticular, caminar y dirigirse a los demás sin vulgaridad ni expresarse con palabras obscenas en su entorno, se debe pues manejar los principios morales que ponen el toque femenino en todo lo que se hace; esto no hay que interpretarlo como debilidad, ya que la fortaleza de carácter no debe ser sinónimo de vulgaridad o por ende de desacato al hombre, convirtiéndose en un libertinaje que no se rige a la esencia del nacionalista. Se debe ser conscientes que todo lo que representa a la verdadera mujer se ha perdido, en su lugar se ha arraigado el feminismo (y no la feminidad), la moda continuamente cambiante y totalmente ridícula, la psicosis de ser solo objetos sexuales, ha impulsado a la mujer del siglo XXI a buscar la “independencia” en todos los niveles posibles; sin ataduras, ni compromisos en conclusión el egoísmo elevado a su máxima potencia, el individualismo al pensar que se es feliz en un 162