Movimiento Integralista Americano Movimiento-Integralista-Americano | Página 156

grandes reservas acumuladas durante la guerra y los grandes capitales empresariales alemanes confiscados, se habían derretido malgastándolos y empezaba a faltar dinero para mantener a un Estado híper atrofiado. Las inversiones en armamentos y el despilfarro en obras faraónicas de nula rentabilidad y utilidad, impidieron a las empresas de servicios funcionar aceptablemente, así ocurrió que en la Argentina faltó dinero para el mantenimiento de los caminos, ferrocarriles, teléfonos, electricidad y gas, trabando el desarrollo del país. Perón actuó como quien recibe una herencia importante, cree que el dinero nunca acabará y en vez de administrar cuidadosamente su capital, acaba comiéndoselo. Esta política hizo que en 1949 se agotaran las reservas de divisas extranjeras. La política de Perón y Evita consumió también el capital acumulado en las cajas de jubilación y otros fondos de reserva. Sus medidas desacertadas endeudaron al país, que después de 50 años y tras la tentativa de los gobiernos que siguieron, nunca han podido sanear lo que ellos originaron: una deuda externa que supera los 100 mil millones de dólares, ni el gobierno actual ni el futuro puede llegar a pagar siquiera el interés anual. La última actuación de Eva en la política fue el diez de septiembre donde fue condecorada por Perón, ordenándoles a los sindicalistas la compra a Bélgica de 5000 pistolas automáticas y 1500 ametralladoras para distribuirlas a sus fieles en la eventualidad de un golpe. Sus últimas famosas palabras fueron: “debemos seguir la victoria cueste lo que cueste y caiga quien caiga”. La función de Evita era persuadir a aquellos que consideraban los depositarios y fiduciarios de confianza a olvidarse completamente de los capitales. El retiro intempestivo de Eva que la obligó a retirarse de la política radicó en su cáncer detectado en el útero. El 28 de septiembre se le aplican por primera vez radiaciones, días después de extirpado, constataron que se extendía el proceso tumoral donde el carcinoma había invadido los linfo nudos. Desde que Eva quedó inmovilizada en la cama Perón no entró jamás al cuarto, al parecer se paraba en la puerta y desde allí le preguntaba cómo seguía, procuraba mantenerse lejos temiendo que el cáncer fuera contagioso. Cuando Eva entró en agonía pesaba 37 kilos muriendo el 26 de julio, a pedido de Perón fue embalsamada, proyectando exponerla como Lenin. 156