¿Para qué me necesitan? preguntó Daniela, un tanto desconcertada.
¡Ha ocurrido algo horrible, un hecho que marcará un antes y un después en la
historia de este instituto! contestó Pedro poniéndola al corriente de la situación
A medida que se acercaba al rellano, Daniela fue consciente del duro trabajo que le
esperaba.
Martina Núñez, una de las mejores amigas de Desiré no podía parar de llorar presa de
la desesperación y los remordimientos la bombardearon ya que el fin de semana
anterior no habían quedado debido a que había preferido ir a Valencia a ver a su
hermana mayor que estudiaba allí. Martina era una chica bastante madura para su
edad, morena, de ojos verdes, alta, delgada y con el pelo largo y liso. Se hizo amiga de
Desiré en 4º de primaria y desde entonces eran inseparables y mucho más a partir de
la marcha de la hermana de Martina a estudiar fuera.
Desiré, a pesar de tener dos hermanos se sentía bastante sola. Sus padres siempre
estaban ocupados y no le prestaban atención ni a ella ni a sus hermanos, por eso
acudía a casa de su amiga Martina en busca de ese “calor de hogar” que le faltaba. Su
padre, Saul Padilla, es abogado y trabaja como ayudante en la notaría de Benicarló, la
madre, Patri González trabaja como maestra en el Colegio de Peñíscola. Debido a los
compromisos sociales derivados del trabajo de su marido no tiene casi tiempo para sus
hijos.
Una vez en el pasillo, Daniela se siente desbordada por la avalancha de alumnos que
acuden a ella en busca de consuelo. Casualmente, su hermana se encuentra en el
centro así que la mandó llamar. Carla Luque era médico y estaba en la enfermería
vacunando a las alumnas del Papiloma. Ésta tras recibir la noticia acudió rápida al lugar
de los hechos. Una vez juntas, las dos hermanas intentaron controlar la situación con la
5