Bien tiene razón, me he precipitado en culparla porque usted es el verdadero asesino, ¿ no? le escupió Mariano La huella de bota encontrada en el laboratorio coincide con la suya. ¿ Puedes explicarnos cómo llegó hasta allí? No creo que Helena se la pusiera para ir a clase... Además los cartuchos encontrados en el suelo tienen tus huellas. ¡ Y no querrás que me crea que el asesino dejó la huella de la bota allí y los cartuchos para incriminarte!
¡ Qué bajo habéis caído!¡ Cómo no tenéis a quién acusar me acusáis a mi! Soy la cabeza de turco...
¡ No me toques las narices! ¿ Se cree que estamos para perder el tiempo? Llevamos todo el fin de semana encerrados en comisaría y como comprenderás es lo que menos me apetece ahora. Así que no nos tomes por estúpidos y empieza a contarnos cómo llegó tu huella y los cartuchos al lugar de los hechos.
¡ Yo me encontraba cazando con don Federico! Tengo coartada, él lo puede corroborar.
Pero, no sé si te acuerdas de que nos dijiste que en un momento determinado te ausentaste de la cacería para buscar algo en el coche. Así pues, pudiste aprovechar esa ausencia para ir al instituto, entrar y asesinar a Desiré. ¿ O no?
Bueno, si es cierto que me ausenté un momento balbuceó Prudencio enrojeciendo pero solo fueron unos minutos. Fui al coche a buscar algo que ahora no recuerdo y volví enseguida. Si, fui a buscar otro rifle.
No me lo creo. Lo que pasó es que subiste al coche y te dirigiste al instituto, seguro que por encargo de tu cliente. Don Federico cree que el padre de Desiré lo ha traicionado involucrandolo en el tráfico de mercancías y tu para complacer su encargo la mataste. ¿ No es así?
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