Capítulo XIV
Un mar de dudas
Los investigadores de delitos informáticos se presentaron en el despacho de Mariano
para contarle el resultado de sus investigaciones. Al verlos entrar Mariano levantó la
vista de los papeles que estaba estudiando y dijo:
¡Uffff, Menos mal! ¡Bienvenidos seais! ¡Me había olvidado por completo de
vosotros! ¿Habéis descubierto alguna cosa en los ordenadores?
Bastante, ¿Qué quieres que te contemos primero?
Lo que queráis pero ya…¡Marchando que es gerundio y el tiempo apremia!
Bueno, en los ordenadores de Sophie y Don Federico no hemos descubierto
nada interesante. En la bandeja de salida de Sophie tan solo había mails
dirigidos a sus amigas sobre tonterías sin relevancia y el correo de Don Federico
sólo contenía asuntos de trabajo.
¿Y esa es toda la información que tenéis?
No, el mensaje que recibió Desiré sí que provenía del correo de Helena pero no
había sido mandado desde su ordenador, había sido mandado desde una
dirección IP diferente. La hemos rastreado y hemos descubierto que fue
mandado desde un ordenador situado en el centro Sociocultural de Peñíscola,
por tanto tuvo que ser ella la que lo mandó desde allí a no ser que alguien
supiese su contraseña o le hackease el ordenador.
¿Y se puede saber cuál es el contenido del mensaje? Pues todavía no me lo
habéis dicho preguntó un tanto intrigado Mariano.
Dice lo siguiente: ”Esta no es la única muerte que va a suceder. ¡Estad atentos!”
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