estuvieron de acuerdo en la idea de que alguno de los tres escondía algo porque no
parecían trigo limpio. Además había demasiadas coincidencias que jugaban en contra
de Federico: la caza, las armas, los cartuchos, la huella de las pisadas….todo apuntaba
a que él había cometido el asesinato o al menos estaba involucrado. Pero claro, por
otro lado también estaba Sophie, que tampoco había comentado nada del correo que
les había mostrado Desiré. Y Helena que aunque habían sido buenas amigas la odiaba
por tontear con su novio, no se podía tampoco descartar esta versión, aunque parezca
la menos probable.
Sin embargo, sí tenían en cuenta lo que les había dicho Sara sobre la vigorosa
fisiología del asesino, el número de sospechosos se reducía por el momento a dos:
Prudencio Aguilar, que había estado muy callado, pero al que también le gustaba la
caza y Don Federico. Teniendo en cuenta el poder adquisitivo de este último costaba
creer que se hubiera manchado las manos de sangre por el asesinato de una simple
niña, antes hubiera buscado a un sicario que lo hiciese por él. Pero claro, no podían
descartar a nadie porque puede que Sophie hubiera actuado compinchada con alguién.
O el novio de Helena.
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