Ya de vuelta en comisaría, los investigadores reanudaron los interrogatorios y llamaron
a declarar en primer lugar al padre de Desiré, ya que este parecía estar muy sereno.
Una vez sentado en la sala de interrogatorios procedieron a iniciar el seguido de
preguntas rutinarias:
¿Cómo se llama, dónde nació y cuántos años tiene? preguntó Avril, la cual
empezaba a sentir cierta antipatía por él
Me llamo Saúl Padilla, tengo 47 años, nací en Morella, soy abogado y el padre
de la víctima.
¿Cuándo vio a su hija por última vez?
Pues la ví por la noche, después de cenar. Anoche precisamente no cenamos
en casa porque teníamos un compromiso que atender y cuando llegamos a casa
ya habían cenado y se disponían a irse a dormir. añadió ante la mirada tensa de
la investigadora.
¿Parecía preocupada ayer o se percató de algún comportamiento extraño?
La verdad es que no noté nada extraño en ella, pero no soy un buen observador,
esa pregunta deberían hacérsela a mi mujer, ella la entiende mejor que yo.
¿Tenía problemas con su hija?
No, no tenía ningún problema con ella, era aplicada, sacaba buenas
notas…¿Qué más puedo pedir?
¿Sabe si tenía novio?
No lo sé, en caso de tenerlo yo sería el último en enterarme. No suelo participar
en esas conversaciones, me parecen aburridas y sin sentido.
¿Sabe si tenía enemigos? ¿Y usted tenía enemigos a causa de su trabajo?
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