Capítulo VI
Las investigadoras se instalan y se inician las investigaciones
Ya en el despacho, Mariano, les dijo que tomasen asiento. Allí repasaron todo lo que
hasta ahora tenían; que era muy poco y marcaron la estrategia a seguir con los
interrogatorios para ver si esta vez tenían más suerte. Mariano haciendo un acopio por
recordar, les remarcó que lo que le había llamado la atención de los interrogatorios era
el cruce de acusaciones entre la profesora y las alumnas y la tranquilidad con la que
estas últimas habían respondido a sus preguntas. También comentaron las
revelaciones poco esclarecedoras hasta el momento que les había hecho la forense y
que dibujaban un autor del crimen fuerte y de pies grandes. Esto parecía determinar
que las alumnas no podían ser las autoras materiales del asesinato, pero era pronto
para descartar a nadie.
Avril, un tanto molesta porque no les habían asignado un despacho para poder trabajar
preguntó:
¿Cuándo podremos disponer de un ordenador y de una mesa de trabajo para
nosotras? ¡Porque en estas condiciones no podemos trabajar, al menos yo, no puedo!.
Mariano enseguida fue a hablar con su superior y al poco las dos investigadoras ya
estaban instaladas en un despacho compartido con otra investigadora, que también
debía ser novata por las dimensiones y la sobria decoración del despacho, pero eso
era mejor que nada. Dadas las dimensiones del cubículo acordaron reunirse en el
despacho del subjefe que era mucho más amplio.
Reunidos de nuevo, tenían que discernir el orden de los interrogatorios. Después de
examinar la situación decidieron que cómo los padres tenían que ir a comisaría para
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