Capítulo IV
Los padres de la víctima
Dos agentes de policía se personaron en casa de los padres de Desire. Llamaron al
timbre con insistencia pero nadie respondió con lo que deciden dirigirse a sus
respectivos lugares de trabajo. En primer lugar, ya que les pillaba más cerca, se dirigen
al colegio de primaria donde trabaja la madre de Desire para transmitirle la noticia. Una
vez allí, preguntan por ella y a los pocos minutos aparece con cara extrañada, sin
entender el motivo de la visita. Se temía lo peor: algo grave le había tenido que ocurrir
a algún familiar para que vinieran a hablar con ella directamente rumiaba para sus
adentros. La cara que traían los policías no le ayudó a relajarse; se mostraban
decaídos e inexpresivos. No le cabía duda de que algo malo sucedía y enseguida pudo
comprobarlo ya que le comunicaron la noticia de la muerte de su hija en extrañas
circunstancias en el instituto donde cursaba sus estudios. La madre trató de asimilar lo
que le acababan de decir, pero en un intento fallido se desmayó, cayendo tendida al
suelo. Entre los dos policías y un grupo de profesores que acudieron en su ayuda
lograron volverla en sí, no sinó después de haberla tenido un rato tumbada con las
piernas en alto Los agentes, una vez recuperada, deciden llevarla a la comisaría y de
camino una serie de remordimientos la invaden...constantemente se repite ¿por qué no
le presté la atención que se merecía? ¿Qué problema debía tener y yo no supe ver?
¿Quién o quiénes podían odiarla tanto como para desearle la muerte?...
Al llegar a la comisaría se encontró con su marido que se había enterado de la noticia
por el padre de Helena, ambos se fundieron en un efusivo abrazo que la mujer
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