necesario perder la dignidad, entonces es preferible quedarnos
como estamos. En mi opinión, el hombre del futuro será inmen-
samente virtuoso y dispondrá de grandes maravillas que hoy en
día son inimaginables, pero todo ello lo conseguirá sin renunciar
jamás a su dignidad.
Como se ve en el gráfico, cuanto mayor es la riqueza, menor es la
felicidad que en proporción se obtiene de esa riqueza. Por lo tan-
to, el gráfico no mide la felicidad, sino la cantidad de felicidad
que cada volumen de riqueza puede proporcionar. La conclusión
que se puede extraer de ello, es que cuando disponemos de los re-
cursos suficientes para tener nuestras necesidades básicas satisfe-
chas, la felicidad que se puede extraer de una mayor cantidad de
dinero es escasa, en consecuencia no debemos perder el sentido
común para conseguir más dinero, porque eso nos puede llevar a
tener más dinero pero menos felicidad. Planteado mediante por-
centajes, se podría decir que si el sueldo de un trabajador medio
equivale a un 15% de dinero y con ese 15% de dinero se puede
conseguir un 85% de felicidad, en consecuencia para conseguir
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