Mis ideas filosóficas con gráficos | Page 46

LA FELICIDAD Y LA RIQUEZA Se podría decir que desde cierto punto de vista la felicidad es in- versamente proporcional a la riqueza, es decir que cuanta menos riqueza se tiene, mayor es la felicidad que se puede obtener de esa riqueza. Esto significa que si partimos del supuesto de que tuvié- ramos una cantidad de riqueza pequeña, la cantidad de felicidad que conseguiríamos extraer de esa riqueza sería mucho mayor que la felicidad que se conseguiría extraer de esa riqueza en el caso de ser ricos. De la misma manera si una persona tuviera una cantidad de riqueza muy grande, la felicidad que se podría extraer de esa riqueza seria como máximo un quince por ciento más que quienes solo tuvieran la riqueza estrictamente necesaria para vivir. Esto es debido a que la riqueza necesaria para ser feliz es fundamental- mente la necesaria para vivir sin excesivos lujos. Por eso, la clave de la felicidad no depende de cuánto dinero se tenga sino de cómo sea administrado. Esto no impide que teniendo más dinero au- menten nuestras posibilidades de ser más felices, pero determina, que una vez las necesidades básicas están satisfechas, una canti- dad de riqueza adicional solo aporta una cantidad mínima de feli- cidad, con independencia de la riqueza de que se trate. Esto es cierto, pero suponiendo que lo que hagamos para conseguir más riqueza no arruine los fundamentos de la felicidad que ya tenía- mos. De ahí viene la expresión “vender el alma al diablo” esto significa que a veces las personas por obtener más dinero sacrifi- can cosas esenciales para la vida y para la felicidad que en reali- dad les vuelve infelices, debido a la ingenua creencia de que todo lo que se haga por conseguir más dinero siempre merece la pena. Es decir que si para conseguir más dinero destruimos los funda- mentos de una vida digna al final tendremos más dinero pero también una vida infeliz, porque con frecuencia, aquellas cosas que nos hacen más felices no son siempre las más caras sino aquellas que más nos gustan con independencia de su precio. La conclusión es que desear tener más riqueza no es malo, pero para que esa riqueza nos haga más felices es necesario no renunciar a vivir con dignidad y justicia. Porque la felicidad y la riqueza no están directamente relacionados. Siempre la honradez debe estar por delante de la obtención de dinero, y si para obtener dinero es 46