LA FELICIDAD Y LA RIQUEZA
Se podría decir que desde cierto punto de vista la felicidad es in-
versamente proporcional a la riqueza, es decir que cuanta menos
riqueza se tiene, mayor es la felicidad que se puede obtener de esa
riqueza. Esto significa que si partimos del supuesto de que tuvié-
ramos una cantidad de riqueza pequeña, la cantidad de felicidad
que conseguiríamos extraer de esa riqueza sería mucho mayor que
la felicidad que se conseguiría extraer de esa riqueza en el caso de
ser ricos. De la misma manera si una persona tuviera una cantidad
de riqueza muy grande, la felicidad que se podría extraer de esa
riqueza seria como máximo un quince por ciento más que quienes
solo tuvieran la riqueza estrictamente necesaria para vivir. Esto es
debido a que la riqueza necesaria para ser feliz es fundamental-
mente la necesaria para vivir sin excesivos lujos. Por eso, la clave
de la felicidad no depende de cuánto dinero se tenga sino de cómo
sea administrado. Esto no impide que teniendo más dinero au-
menten nuestras posibilidades de ser más felices, pero determina,
que una vez las necesidades básicas están satisfechas, una canti-
dad de riqueza adicional solo aporta una cantidad mínima de feli-
cidad, con independencia de la riqueza de que se trate. Esto es
cierto, pero suponiendo que lo que hagamos para conseguir más
riqueza no arruine los fundamentos de la felicidad que ya tenía-
mos. De ahí viene la expresión “vender el alma al diablo” esto
significa que a veces las personas por obtener más dinero sacrifi-
can cosas esenciales para la vida y para la felicidad que en reali-
dad les vuelve infelices, debido a la ingenua creencia de que todo
lo que se haga por conseguir más dinero siempre merece la pena.
Es decir que si para conseguir más dinero destruimos los funda-
mentos de una vida digna al final tendremos más dinero pero
también una vida infeliz, porque con frecuencia, aquellas cosas
que nos hacen más felices no son siempre las más caras sino
aquellas que más nos gustan con independencia de su precio. La
conclusión es que desear tener más riqueza no es malo, pero para
que esa riqueza nos haga más felices es necesario no renunciar a
vivir con dignidad y justicia. Porque la felicidad y la riqueza no
están directamente relacionados. Siempre la honradez debe estar
por delante de la obtención de dinero, y si para obtener dinero es
46