En el primer esquema se observa la partícula original del cosmos,
en el universo pueden existir infinidad de partículas, pero no es
posible la existencia de menos de una, pues en esa única partícula
se halla la esencia de todas las demás y solo con la existencia de
esa partícula se justifica la existencia del vacío. Es decir que esa
primera o última partícula no puede dejar de existir, pues solo con
su presencia es posible justificar la existencia de la nada, porque
la nada o el vacío no pueden existir por sí mismos, sino como re-
flejo de algo, representado en esa partícula. También se evidencia
en este esquema la existencia de los modelos binarios, representa-
dos por el espacio y la partícula o el número cero y uno.
En el segundo esquema ya existe una segunda partícula, con ello
no solo se crea el primer ser individual no orgánico, sino también
la posibilidad de que las divisiones sexuales o polares se puedan
hacer con partículas distintas, en el esquema la esfera roja central
representa el elemento positivo masculino y la esfera azul lateral
el elemento negativo femenino. En realidad, cada partícula indi-
vidual no representa necesariamente a un solo ser, porque un ser
puede poseer una o múltiples partículas, lo que determina la dife-
rencia es que un ser individual tiene múltiples partículas cuando
estas se encuentran conectadas entre sí directamente, porque de lo
contrario sería un ser distinto. Por ello, solo se puede hablar de ser
individual cuando una partícula se separa de forma total, aunque
exista la posibilidad de volverse a unir cuando el universo esté a
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