CAP 4 - LOS POTENCIALES DEL UNIVERSO
Al principio, en el universo solo existía la nada, pero la nada no
puede existir por sí sola, pues la única forma de reconocer su exis-
tencia es siendo el elemento opuesto de algo, es decir que para
que el vacío exista es necesario que exista la materia, pues solo
mediante el contraste de ambos elementos pueden reconocer su
propia existencia, por ello, la materia y el vacío siempre han exis-
tido como representación de la existencia y la inexistencia. En ese
instante inicial tampoco existía el tiempo, porque el tiempo es la
consecuencia del movimiento y el cambio, pero en un universo en
el que solo existía una partícula no hay muchas opciones para el
cambio. Esta dualidad inicial entre el vacío y la primera partícula
es la causante de la bipolaridad del cosmos que dio lugar a la exis-
tencia de los sexos o los polos magnéticos. Esta esencia universal
también se encuentra presente en cosas como los códigos binarios
formados por los números cero y uno. A partir de ese instante, es-
ta primera partícula se dividió en dos, con esta división se creó el
primer ser individual separado del originario. Este nuevo ser ha-
bría sido creado después, pero al ser consecuencia de la división
del primero conservará su mismo pasado y su misma naturaleza
eterna. Inmediatamente antes de que el presente ciclo cósmico
termine, todas las partículas volverán a ser una y de nuevo el uni-
verso y el tiempo volverán a comenzar. Con la aparición de esta
nueva partícula también se crea la posibilidad de la existencia de
partículas con sexo o polaridad diferente, siendo el origen de lo
que después serían los protones del núcleo atómico como repre-
sentantes del sexo masculino y los electrones orbitales como re-
presentantes del sexo femenino. Después de estas divisiones ini-
ciales las partículas continuaron dividiéndose y creándose de esta
manera los planetas y las estrellas. Con la evolución y escisión de
estas partículas iniciales para crear seres independientes también
se crearon los espíritus, que una vez construidos sus cuerpos ma-
teriales se reencarnarían en las formas de vida denominadas orgá-
nicas. En realidad, la materia igual que la energía no se crea ni se
destruye solo se transforma, por ello, estos seres surgidos de la
primera partícula, pueden dividirse o fusionarse pero no desapare-
cer pues tienen vida eterna.
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