pudieran producir. Aunque no puedo descartar que en el futuro
este sistema pueda ser considerado ideal para vivir, sin embargo
creo que es mejor utilizarlo solo como ayuda a la gravedad plane-
taria o a la gravedad centrifuga, pero no como un sistema de gra-
vedad propiamente dicho, porque el efecto del magnetismo solo
actúa sobre la ropa o el calzado, pero no sobre las personas, por
ello, es más lógico considerarlo solo como un sistema auxiliar.
Es posible que algún día se consiga crear un sistema de gravedad
idéntico al natural, basado en un campo de fuerza, pero aunque
eso fuera posible, yo considero más cómodo el sistema centrífu-
go, porque por un lado se evitan las interferencias que los campos
de fuerza o magnéticos tendrían si se instalan en las distintas
plantas de una nave, y por otro lado se evita la paulatina disminu-
ción del campo gravitatorio si se instalan los generadores de fuer-
za en la base de las ciudades o naves. En cambio, con el sistema
centrífugo, cada planta puede generar su propia fuerza de grave-
dad sin interferir con las demás. Tampoco me parecen dignas de
tener en cuenta las críticas al sistema de gravedad centrífugo de
quienes afirman que puede producir mareo o alteraciones del oído
interno, porque este efecto sería infinitamente menor al que sien-
ten los marineros en sus barcos y sin embargo esto no les impide
navegar. Lo cierto es que a día de hoy no se conoce ningún siste-
ma para conseguir gravedad mediante el uso de un campo de
fuerza idéntico al terrestre, por ello, me parece lógico tener en
cuenta estos dos sistemas que en cambio sí se encuentran dentro
de las posibilidades humanas en el espacio de tiempo inmediato.
LAS CIUDADES ESPACIALES
Como ya he mostrado en los esquemas anteriores el sistema de
gravedad centrífugo también se puede utilizar sobre la superficie
de los planetas o lunas, sin embargo, otra opción posible para vi-
vir sería instalar las ciudades compactas en el espacio. Con las
ciudades espaciales se tendría la ventaja de evitar los caprichos
climáticos de los planetas, además sería posible realizar una vuel-
ta alrededor del planeta cada veinticuatro horas, de forma que el
día dure lo mismo que en la tierra. También se podría evitar el
gasto de energía que los cilindros rotatorios pudieran tener en las
27