CAP 3 - LA GRAVEDAD ARTIFICIAL
Para que el ser humano pueda progresar en el espacio, es funda-
mental conseguir un sistema de gravedad lo más parecido al te-
rrestre que sea posible. Por ello, es incomprensible que después
de décadas de investigaciones y varias estaciones espaciales cons-
truidas sin embargo hoy en día todavía ninguna de ellas tenga un
sistema de gravedad instalado. Es absurdo gastar inmensas canti-
dades de dinero para averiguar cómo vivir o criar plantas en situa-
ción de ingravidez, cuando sería mucho más sencillo construir un
sistema de gravedad que evitase todos estos problemas. Es como
si a los científicos les diera pereza aceptar que en el espacio no
sirven los diseños de naves que son comunes en la tierra. O quizás
esa lentitud en el progreso de la carrera espacial se debe a que en
la actualidad, tan solo se trata de aparentar un falso interés por el
espacio con el que contentar a la opinión pública. La verdad es
que los inmensos recursos que se utilizaron para conseguir que el
hombre pudiera pisar la luna no fueron la consecuencia de un
simple interés científico, sino más bien demostrar que los Estados
Unidos podían conseguir lo mismo o más que la URSS, por eso,
una vez esto quedó demostrado, el esfuerzo por la exploración es-
pacial pasó a un segundo plano. Creo que es un error menospre-
ciar los frutos que el espacio puede dar para el progreso de la hu-
manidad, como ya quedó demostrado con los satélites meteoroló-
gicos. Tampoco se puede descartar que algún día el espacio sea el
medio que permita la supervivencia de la especie humana. En este
capítulo muestro dos sistemas de gravedad que se encuentran den-
tro de las posibilidades técnicas actuales.
EL SISTEMA CENTRÍFUGO
Un sistema ideal de conseguir gravedad es el sistema centrífugo,
consiste en hacer girar un tambor, creándose con ello una fuerza
de gravedad. Con el fin de aprovechar al máximo este sistema se
podrían superponer varios tambores uno encima de otro, hasta al-
canzar el eje central. Mediante un ascensor giratorio se consegui-
ría comunicar todas las plantas del tambor. Cada cierta distancia,
el cilindro se dividiría en cortes verticales con el fin de instalar
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