En el primer esquema podemos ver la imagen del satélite acom-
pañando a la nave en su proceso de elevación al espacio, periodo
durante el cual el rayo láser actuaría como suministro de energía.
En el segundo esquema podemos ver el diseño de la nave provista
de los motores y la lente encargada de recoger la energía. En el
tercer esquema vemos un diseño sencillo del reactor, con la cáma-
ra de combustión y la lente receptora del rayo. En el cuarto es-
quema podemos hacernos una idea de la posición que los satélites
de energía utilizarían para atender a las naves procedentes de
cualquier sitio del planeta.
Una vez la nave hubiera alcanzado una altura de unos diez kiló-
metros el rayo láser comenzaría a actuar y sería recogido por la
lente situada encima de la nave. Para evitar el riesgo de una posi-
ble desviación del rayo, el láser de alta energía sería precedido
por otro de baja energía que tendría como misión establecer la
sincronización entre el satélite emisor y la nave receptora. Esto
ocurriría de forma automática por medio de ordenadores. Otra
medida de seguridad consistiría en utilizar solo zonas deshabita-
das, principalmente marinas, para realizar los vuelos. Una vez se
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