Mis ideas filosoficas 3 | Page 97

lo que es la responsabilidad. Antes de juzgar a Dios debemos juz- garnos a nosotros mismos, porque como decía Jesús, el que esté libre de pecado que tire la primera piedra. En realidad Dios, solo es el conjunto de leyes que rigen el universo, pero esas leyes han sido creadas por todos los seres vivientes que lo forman incluidos nosotros mismos, lo que ocurre es que esto no lo recordamos por- que al reencarnarnos como hombres, solo podemos recordar los hechos de nuestra limitada vida humana, pero no lo vivido por nuestro espíritu con anterioridad. Esto sucede porque para poder vivir mejor la aventura de la existencia como hombres, y el proce- so de evolución tecnológico, es necesario no mezclar ambos pla- nos. En realidad olvidamos los hechos de nuestras vidas anterio- res, para poder vivir con más intensidad la vida presente. Porque una vez el ser humano alcance su madurez tecnológica, el nivel de progreso del universo y el humano se igualaran, y entonces ese periodo de oscuridad propio de los mundos en desarrollo solo será una anécdota olvidada. Es necesario aceptar esta gran verdad uni- versal en lugar de quejarnos, y empezar a utilizar nuestra capaci- dad creadora para hacer de este un mundo mejor. El hecho de que exista la justicia universal, no significa que no tenga sentido la justicia humana, pues la justicia universal tan so- lo se refiere al hecho de que todos los acontecimientos posibles, serán vividos por todos, y por lo tanto todo lo que hagamos a los demás, tarde o temprano nos ocurrirán a nosotros mismos. En cambio la justicia humana lo que hace es actuar como un medio de prevención, pues al castigar a los criminales provoca que los delitos disminuyan, contribuyendo a crear un mundo mejor. En cualquier caso tampoco es cierto que los accidentes se deban atri- buir siempre a un comportamiento negligente en una vida presen- te o pasada, pues en un mundo cambiante y en plena evolución, es normal que se produzcan accidentes, pues estos son la consecuen- cia no deseada que tiene el hecho de olvidar, porque cuando un ciclo cósmico comienza, el universo parte de una situación de to- tal ignorancia, esa ignorancia tiene como efecto no deseado la existencia del mal o los accidentes, pero a cambio nos ofrece la grandeza de descubrir el universo de nuevo en toda su grandeza, como si nunca lo hubiéramos visto antes, aunque en realidad esa repetición del universo sea indefinida y eterna. Sin embargo, una 97