que en ellos estuvieran se vayan a ir a otros mundos, sino que
esos seres se arrepentirían al comprender su error y entonces el
mal saldría de ellos. Por eso, el mal solo queda en los mundos
primitivos, pero solo temporalmente hasta que estos alcanzan la
verdad que impide la existencia del error del cual se deriva el mal.
Porque el mal en realidad no es un ser como tal, sino un compor-
tamiento psicológico que se produce al elegir el camino equivo-
cado.
LA JUSTICIA UNIVERSAL
Mucha gente se pregunta. ¿Si Dios es justo porque permite que
nazcan niños enfermos, o que personas honradas sufran acciden-
tes? El motivo de la confusión comienza por la equivocada defi-
nición que la gente tiene de Dios, pues creen que Dios es un ser
independiente del mundo, y que lo organiza según su capricho,
pero esa interpretación es errónea. Todo se ve de otra manera
cuando se comprende que en realidad Dios somos todos, tanto en
sus aciertos, como en los errores que le atribuimos, pues en reali-
dad, todos tenemos vida eterna y todos viviremos todas las vidas
y todas las situaciones posibles, porque en el universo todo se re-
pite y todo se renueva. Es lamentable que un niño nazca enfermo,
pero es falso afirmar que sea una víctima inocente de los desig-
nios divinos, porque el hecho de que ese niño sea inocente, no
significa que no haya cometido injusticias en sus vidas anteriores.
Por lo tanto esa supuesta inocencia no es tal, si se plantea en un
sentido absoluto. Porque en realidad todos viviremos todas las vi-
das posibles y todos los acontecimientos, en unas seremos vícti-
mas, pero en otras seremos verdugos. Porque la justicia universal
funciona igual que un espejo, pues devuelve todas las injusticias a
quien las provoca, aunque sean siglos después de haberlas provo-
cado. Al final ese Dios del que algunos hablan despectivamente y
con arrogancia, en realidad forma parte de nosotros mismos. Por
ello, debemos entender a Dios en sus limitaciones, porque el uni-
verso fue hecho para el desarrollo del libre albedrío, y si no tene-
mos la oportunidad de equivocarnos, tampoco podremos entender
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