se debe colaborar con aquello que se considere equivocado, aun-
que se respete el derecho a hacerlo.
LA DULZURA DE LA POBREZA
Con este título no pretendo afirmar en ningún caso que la pobreza
sea algo deseable, pues todo ser vivo desea lógicamente prospe-
rar, lo que pretendo subrayar es el hecho de que cada ser humano
ha sido creado para ser parte de un engranaje que es el mundo, es
decir que el verdadero concepto de felicidad consiste en que una
persona tenga aquellas cosas que verdaderamente necesita para
ser feliz, como casa, familia y recursos suficientes para poder
mantenerlos de forma digna. Si estudiamos la vida de algunas
personas adineradas, observamos que en muchas ocasiones tuvie-
ron infancias infelices, y les faltó lo esencial para vivir, por ello,
se puede deducir que el gran empeño que tuvieron por acaparar
recursos económicos era más un acto de miedo a volver a la mis-
ma situación que una verdadera necesidad. En otras ocasiones el
ansia por acaparar se debe al hecho de tener una personalidad em-
brutecida, porque las personas déspotas aun teniendo grandes me-
dios económicos son incapaces de ser felices, pues la vanidad ha-
ce opacos los espíritus a las sensaciones de felicidad. Lo deseable
sería que los gobiernos creasen un sistema de cobertura tanto la-
boral como médica, que garantizase a los trabajadores que nunca
se puedan encontrar desasistidos, de esa forma el miedo a la po-
breza desaparecería y los sueldos se irán aproximando. La verda-
dera riqueza hay que buscarla en la felicidad de todos, y no en la
de algunos, pues no hay mejor forma de garantizar la continuidad
de la empresa privada que asegurándose de que los obreros no se
queden desasistidos cuando pierden su trabajo. En realidad, la vir-
tud del pobre consiste en su capacidad para obtener a través de su
imaginación aquello que no puede conseguir materialmente y es
en ese momento de postración cuando la mente puede viajar por
el universo, pues el cerebro es el mejor y más poderoso instru-
mento que tiene el hombre. Porque a través de la meditación se
puede potenciar la inteligencia y sacar conclusiones para vivir
mejor. En realidad un hombre no necesita de grandes mansiones
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