guien decide que se siente más identificado con el sexo opuesto
que con el propio eso puede llegar a pesar más que la lógica, hasta
llegar al extremo de lo absurdo, y puede contar más el capricho
que la razón. Es necesario en este caso un gesto de humildad y no
pretender ir en contra de la naturaleza, con la barbaridad de la
homosexualidad o el travestismo, pues cuando una persona com-
prende que su cuerpo no está tan bien hecho como debiera de ser,
su deber es tratar de aportarle aquello que necesite para completar
lo que le falta, en lugar de cometer la aberración de llevar a cabo
graves operaciones quirúrgicas con la que destrozar un cuerpo que
era casi perfecto y pasar a convertirlo en un monstruo, pues por
mucho que lo nieguen tendrán un cuerpo de hombre con aparien-
cia de mujer. Es cierto que aun yendo por el camino correcto, es-
tas personas tengan que vivir toda su vida sin sentirse completa-
mente satisfechas con el sexo con el que nacieron, pero es igual
de cierto que siempre serán más felices si actúan en consonancia
con la naturaleza que si se alejan de ella. Porque si se colabora en
operar a un hombre que quiere parecer mujer, ¿por qué no colabo-
rar entonces en operar a un hombre que desea parecerse a un ani-
mal? O con aquellos que desea tener relaciones sexuales con ani-
males. La mente debe ser superior al cuerpo y no dejarnos llevar
por impulsos oportunistas, y si somos conscientes que nuestro
cuerpo tiene una imperfección debemos tratar de solucionarlo di-
rigiéndonos hacia el sendero que la naturaleza tiene, que no es
otro que aceptar el sexo con el que nacimos. Pero en esta época
actual los oportunismos políticos incitan al libertinaje, solo por
conseguir un puñado de votos, ellos proponen favorecer todos los
desmanes, sin importarles lo más mínimo la dignidad. Además, el
feminismo ha venido a agravar aún más el problema, pues propo-
ne una imagen del hombre tan lamentable, que aquellas mujeres
que tienen una inclinación sexual débil, terminan por descartar
definitivamente la búsqueda de una pareja del sexo opuesto,
arruinando de esta forma su oportunidad de ser madres y formar
una familia, o por lo menos de hacerlo en consonancia con la na-
turaleza. Por supuesto sería distinto si una persona naciera con los
órganos sexuales de los dos sexos completamente desarrollados,
en este caso lo mejor sería esperar a que se llegue a la edad adulta
y entonces decidir a qué sexo se desea pertenecer.
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