MIS HISTORIAS MARRUECAS LIBRO de HISTORIAS MARRUECAS | Page 96
entregaría a mí. Yo al mismo tiempo en Pagaduría compraba
el Papel de Pagos por 50 pesetas, una vez traducido el escrito
del árabe por el intérprete señor Durán. Las 450 ptas.
restantes, me proponía el tal Ben Harradía, repartirlas entre
los dos a 225 pts. Cada uno, ¡¡ Menudo chollo me propia el
tal elemento…!
Cono creo supondrá el lector...Yo no acepté tal propuesta “ni
loco” …Ello sería exponerme a pasar unos años en el penal
del El Hacho de Ceuta.
Este secretario también tenía otros “trapicheos”, como el de
cobrar 5 pesetas por pasar a otros musulmanes a presencia
de su tío el “Bajá” para poder elevarle tal o cual petición o
quejas…Si no le pagaban el dinero que les requería no había
audiencia ante su tío.
Cuando yo le di un rotundo NO al tal Ben Harradía, este me
dice bastante enfadado, por cierto, ante mi intransigente
postura... ¡Tus compañeros anteriores lo hacían! Yo no le dije
nada, sino que procuré no tener más contacto con él, no era
muy de fiar y podía temer hiciera algo que me perjudicara.
Pero la cosa quedó así. ¡Fin de esta historia! Me hizo que
recordara a Gabriel Naranjo, mi antecesor en este mismo
cargo, estoy seguro de que no aceptó nunca tamaño
“negocio”. Era peligroso.
Cuento estas anécdotas o “pequeñas historias,” porque creo
son curiosas e interesantes. Hay que situarse en la época que
estábamos, años 1952...1953. En España se vivía yo diría,
bastante apretado, había necesidad de muchas cosas y que
en Marruecos las teníamos suficientemente. Había neveras
eléctricas, en España eran con unos bloques de hielo. Había
automóviles en los escaparates, en España tenías que esperar
hasta 6 meses. Había detergentes en polvo, en
España…Jabón casero. Teníamos butano que se llamaba
96