MIS HISTORIAS MARRUECAS LIBRO de HISTORIAS MARRUECAS | Page 23

Hay un detalle significativo de la profesionalidad de Rosario, en una novela titulada “La vida perra de Juanita Narbona”, de Ángel Vázquez, que la cita en varios pasajes en este libro, que tan bien retrata a la sociedad tangerina. Rosario Arroyo era de una gran belleza, con un gran tipo. Murió en Cabra con más de 80 años, seguía usando zapatos de tacón con 6 ó 7 centímetros de altura. Tánger en esa época estaba considerada como “Ciudad Internacional”, por tanto regida por representantes de cuatro países que ejercían como gobernantes, de nacionalidades distintas. Su importancia como población era extraordinaria, moderna y con un ambiente muy cosmopolita. Los mejores establecimientos comerciales y otros se encontraban allí. Sus avenidas o bulevares…Sobresalían y entre ellos el llamado “Boulevard Pasteur”; el Estadio Deportivo y la Plaza de Toros...Sus grandes y famosos hoteles, entre ellos el Minnzah, el Continental, o el Rif. Por cierto, que en este último, allá por los años 50, en más de una ocasión con mis primas Charo y Herminia, hijas de mi tío José, asistíamos a los bailes que allí solían dar por las tardes, la entrada con derecho a una consumición. Otros lugares famosos eran: el Zoco Chico; lugar encantador por su ambiente; el Teatro Cervantes, que en su tiempo era el teatro más grande de África, curiosamente la casa de mi familia estaba frente a este Teatro. También debo de referirme a que existía una red ferroviaria muy importante, concretamente me refiero la gran Empresa Franco-Española, “Tánger-Fez” , que como es de suponer el nombre era el de su recorrido. En una ocasión, allá por el año 1954, me examiné para ingresar en dicha empresa, con otros jóvenes de mi edad, me quedé en puertas, aprobó en primer 23