MIS HISTORIAS MARRUECAS LIBRO de HISTORIAS MARRUECAS | Page 22
espíritu emprendedor, además de ser una magnífica
costurera. Montó un Taller de Alta costura en la citada
vivienda de la calle Esperanza Orellana. También se ocupaba
de dirigir unas clases de costura en un Taller de Formación
Profesional, de la Administración de la Ciudad Internacional
de Tánger, para la enseñanza de jóvenes alumnas
musulmanas de la extensa comunidad hebrea y también de
la española.
Tenía un buen plantel de costureras en su Taller, entre estas
jovencitas se encontraba mi tía Ángeles Castilla, esposa de
mi tío Felipe. Además una hermana mía llamada Rosa
Guzmán Arroyo que marchó con la familia aún muy
pequeña. Mi madre lo consintió, de que mi hermana Rosa
debería quedarse en Tánger, para así labrarse su futuro. Allí
creció, recibiendo una buena formación escolar, estudió en el
Liceo Francés y se educó en dos o tres idiomas, entre ellos el
francés e italiano.
No cabe duda de que la tía Rosario llegó a ser una
personalidad de alta consideración en la sociedad tangerina.
Las mejores familias acudían al Taller de Costura de Rosario
Arroyo. Desde las señoras extranjeras, como las de las
mejores familias de Tánger, así como las de la comunidad
hebrea, muy influyente y considerada en la ciudad.
Recuerdo oír hablar a mi tía de sus amistades con Don Carlos
Sirvent, así como la del Arzobispo de Tánger. También
recuerdo haber oído hablar de la amistad con el padre
Buenaventura, creo que era Franciscano. Me suena oír hablar
también de familia Adane, del doctor Beranjer y del Sr.
Baglieto, que trabajaba en la administración tangerina. Yo
tuve buena relación con sus hijos, Carlos, Francisco y
Laurita, y con su esposa Dña. Laura Reyes, que solían venir
esta familia a Cabra, casi todos los años, entonces se
hospedaban en la Fonda Guzmán.
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