MIS HISTORIAS MARRUECAS LIBRO de HISTORIAS MARRUECAS | Page 143

de su profesión y me decía…-¡Paisano: Me tomo un vasito de aguardiente y mi pulso se pone más derecho que una vela!...y era verdad. Un día, recordando aquel mote o nombre raro, que en más de una vez en el tren, confidencialmente le dije, -¿Pedro te acuerdas de un chaval moreno al que nombraban mucho en el tren y que le decían…¿”SISIPUCHI”?...Pedro con la mirada fija en mí me, dice…-¡Sisipuchi soy YO!. ¡Me quedé, “pasmao”!. Y a continuación, nos echamos a reír. La “mili” gracia a Dios pasó. No había día que fuera a la cercana ciudad de Lucena, que no me llegara al Barrio Santiago, a su pequeña Barbería, junto a la bella Iglesia de ese lugar para darle un abrazo a mi gran amigo Pedro Muñoz…”Sisipuchi”. Después nos varias veces en Cabra, cuando él venía a consultas al Hospital Infanta Margarita. Del otro amigo, no sé si se llamaba Manuel…o José…Su apellido era Amaya, y gitano, que cantaba muy bien. Me parece haber oído por los años 70, que había muerto joven, si fuera así… ¡Descansa en Paz amigo! No sé, si fue Pedro u otro amigo de Lucena, me contaron una sabrosa anécdota de Pedro Muñoz. Al parecer tenía la costumbre de arreglar como barbero a un tal Ángel, todos los días en su casa. Por lo visto le tocó la lotería a este hombre, cogiendo un “buen pellizco”. Llegó el bueno de Pedro a su servicio diario, llamó al timbre o aldabón de la casa y sale la criada, Pedro le pregunta- ¿Está Ángel?, la criada le respondió…-Será don Ángel. ¿De parte de quien?... Respuesta de Pedro de ¡DON SISIPUCHI! Supongo que esta anécdota la recordaran viejos lucentinos. No sé si fue así o con otra variante, pero de todas formas es bastante simpática. 143