MIS HISTORIAS MARRUECAS LIBRO de HISTORIAS MARRUECAS | 页面 142

Al cabo de varios días ya estábamos en la Unidad, en un Campamento situado muy cerca de Larache y Alcazarquivir, famoso por su dureza, llamado con el extraño nombre de T´Zenín de Sidi Yamani. Un día, en uno de sus típicos cafetines morunos de este Campamento, hice una buena amistad con unos chavales de Lucena. Nos llamábamos paisanos… Uno de ellos se llamaba Pedro Muñoz y era un tío simpático. El otro era gitano, con el apellido, si mal no recuerdo, de Amaya. Nos hicimos muy buenos amigos, pasamos fatigas juntas, a veces desesperadas. La instrucción fue muy dura y grandes penalidades. Algunas veces yo me “venía abajo” …Pero allí estaba mi amigo Pedro, el que con gracia y afecto levantaba mi ánimo. Me contaba cosas de él y pronto se “enchufó”, para librarse de la instrucción. Era barbero. Los oficiales lo requerían para sus necesidades de afeitado y pelado…Yo creo que ni llegó a coger el fusil. Tenía una frase para darnos ánimo, me decía, ¡¡Estamos licenciados paisano!! Pasamos unos tres meses duros en el campamento, sin agua y mínimos servicios de higiene. Todo el día con el trajín con una dura instrucción. Por fin dejamos el T´Zenín de Sidi Yamani y tras una larga de caminata de varias horas, con todos bártulos a cuesta, llegamos a la bonita ciudad de Arcila, hoy le llaman Asilah.… Pedro se “colocó” de nuevo como barbero, en la Residencia de Sub-oficiales. Era el amo, su simpatía y su “saber hacer” como buen profesional de la barbería. Para los Sargentos, Brigadas, era indispensable, comía, dormía en la Residencia, erra su casa y hacía lo que quería. A mí me contaba todas sus trapisondas, todas graciosas. Es más…Me contó reservadamente, que él por las mañanas le templaba el pulso, cosa delicada en su trabajo, como era la 142