MIS HISTORIAS MARRUECAS LIBRO de HISTORIAS MARRUECAS | Page 132

de dos cuerpos, decorados con alegres colores. El kifi lo compraba en el zoco de Alcazarquivir y que siempre que iba, me preguntaba el vendedor árabe… ¿Querés li ponga “hachicha?. Yo decía…-No así está bien,”sucrán” (gracias). La manera de pasarlo para evitar las dos Aduana de Algeciras, una al bajar del barco y la otra al subirme al tren… Lo llevaba en unos botes pequeños de cristal de las medicinas que mi tía Rosario tenía siempre vacíos. Pipa popular marroquí con cazoleta de barro Aquí termina mi historia y puedo asegurar a mis amables lectores que nunca…nunca, consideramos que fuéramos unos adictos a las peligrosas drogas que se comercializan en nuestros días. 132