MIS HISTORIAS MARRUECAS LIBRO de HISTORIAS MARRUECAS | Page 131

El resultado… ¡una maravilla! de TÉ al estilo marroquí. Pero aquí no quedaba la cosa. Sentados en el suelo con las piernas cruzadas, los cuatro “elementos que allí estábamos”, esperábamos que el amigo Abderramán, con la paciencia que lo caracterizaba, nos preparara la larga pipa de madera llamada Sepsi con cazoleta, una especie de tabaco verde oscuro llamado kifi. Llenaba la cazoleta de barro, muy apretada con el dedo y la alargaba a uno de nosotros ya encendida. Comenzando el turno dándole un buen “chupetón”, para pasársela al compañero. Así hasta que se llegaba a consumir y este otro hacía lo mismo, la cargaba de nuevo y vuelta otra vez la rueda. La verdad lo pasamos bien con esta experiencia, la verdad que no teníamos juicio de que fuera una droga peligrosa... ¡nada de eso!. Ni por parte de la oficialidad, ni por parte de la sociedad este acto tenía la menor importancia, esta droga llamada kifi es lo que hoy se le conoce como marihuana o yerba, está perseguida y penada. El Marruecos de la década de los años 50 se consumía exactamente igual que el actual tabaco, sea rubio o negro. La diferencia estaba sólo en el olor que desprendía. Por lo demás…Sí, un poco de alegría en tus actos, como si tomaras un par de copas de fino Moriles. El buenazo ordenanza Abderramán, soldado nativo profesional, algo mayorcito, con cuidada y abundante barba blanca, miraba bien por nuestra salud. El kifi que nos traía para nuestras tardes en el Cuartel de “Kuida Ruida”, (así era como se llamaba este acuartelamiento), solo era kifi, sin otra mezcla que los marroquíes le solían añadir, que en su lenguaje le llamaban “hachicha”. Cuando yo venía de permiso a la península, casi siempre me traía un poco de kifi, principalmente para regalárselo a mi buen y querido amigo, Jaime Vivar. Al que yo le regalé en una ocasión una bonita pipa construida artesanalmente, era 131