MIS HISTORIAS MARRUECAS LIBRO de HISTORIAS MARRUECAS | Seite 125
doce, me dejó en el puesto del Fielato de la carretera de
Cabra. Estuve allí un par de horas y pasaba un taxi de
hortelanos de Cabra que volvía de una “juerguecita”, entre
ellos un tal Medina y le conté mi odisea y precisamente, me
dijo, que estuvo en el entierro de mi padre, dándome el
pésame.
Me cedieron un asiento en el taxi y al cabo de un rato llegué
a mi pueblo. Habían pasado cuatro días desde que me
comunicaron la triste noticia, llegué a casa más o menos a las
dos de la mañana, nadie me esperaba, entré al dormitorio, vi
la cama de mi padre vacía y me entró algo que no puedo
describir. Yo lo dejé el día 27 de febrero, y a los dos días era
su cumple de “cuatro-años” (su cumpleaños es el 29 de
febrero). Él decía que solo tenía 16 años. A la mañana
siguiente, ya vi a mi familia dolorida, y colorín colorado, este
triste relato se ha acabado.
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