MIS HISTORIAS MARRUECAS LIBRO de HISTORIAS MARRUECAS | Seite 119
limpísima, casi desiertas y…Un “chiringuito” … Lo mejor
del mundo. La reunión la componíamos Pepe Espinosa, su
buen amigo Víctor, un tal Jaime, director de un Banco y un
militar ya retirado, de mi Grupo de Regulares… Y mira por
donde, fue el que a mí me las hizo pasar “canutas” en el
Cuartel, porque me fui de allí, para ingresar en
Intervenciones Militares.
Este Sr. fue mi teniente, se llamaba Bengoechea, que se quedó
en Arcila a vivir definitivamente con una compañera mora.
Ya era Marruecos independiente. No me di por aludido de
ser yo aquel soldado de Transmisiones, que él pensaba podía
sacarme partido, ya que se me daba bastante bien el
transmitir por el sistema del “morse”, y otros sistemas
ópticos como el Heliógrafo, la Persiana…
Recuerdo los buenos ratos que hemos pasamos, comiendo
aquel exquisito pescado de su almadraba, en especial la
mojama de bonito. Nos servían los bonitos enteros y puedo
asegurar que esta mojama es un plato de reyes. Sus mariscos
excelentes y sus precios… Daban risa de lo baratos que eran.
Ahora vayamos al motivo de este artículo. Yo estaba
prendado del reloj que tenía mi cuñado, marca Rolex
automático, decidimos ir a Tánger para comprarme uno
parecido, no de marca Rol1ex porque estos valen un “pico”.
En la furgoneta de Pepe fuimos para esta preciosa ciudad,
que ya no era lo que fue, pero que aún quedaban comercios
indios que tenían lo que yo quería. Después de visitar
bastantes comercios encontré lo que buscaba, “una pescada
gorda que pesara poco”, encontré un reloj automático que
me gustó sobremanera y lo compré. Ya era tarde, decidimos
volver para Arcila, que nos esperaba la familia, Isabel, los
niños y Otilia.
En este viaje de vuelta se nos hizo de noche. No era
aconsejable viajar tan tarde, se daban muchos casos de parar
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