MIS HISTORIAS MARRUECAS LIBRO de HISTORIAS MARRUECAS | Page 108

fuerza sobre el Comandante, algo que produjo una situación cómica y disculpas sin límite de parte del “violento” Director de Prisiones, que por contrario era una buenísima persona. Nuestro sistema sobre este “Campamento de Vagos y Maleantes”, estaba complementado por un buen número de penados, todos musulmanes, condenados por delitos de “pequeña monta” …robos, peleas, hurtos…Muy de mañana eran montados en viejos camiones que los llevaban, normalmente, para hacer caminos o “pistas”, como así se les denominaban en Marruecos A la mitad de la faena les daban unos bocadillos y continuaban con este duro trabajo. Antes de la caída de la tarde eran devueltos de nuevo a la Prisión. Al parecer, no lo pasarían tan mal como el de estar encerrados, ya que, a la ida y a la vuelta, se les veía muy contentos, cantando una monótona canción con ayuda de un palmoteo acompasado. Estas y otras anécdotas, aún las recuerdo y puedo asegurar que conocí a personas interesantes, a las que les guardo un gran afecto. Conocí a dos Interventores Comarcales, buenas personas. Uno se llamaba don Fernando Álvarez Amado y a otro, algo más especial para mí, Don Vicente Ibáñez Navarro. Este hombre me tomó un gran afecto, me apreció mucho en mi humilde trabajo. Creo que lo sobrevaloró. Mis compañeros eran también buena gente, algunos eran funcionarios de Hacienda. También recuerdo que, para entrar al despacho del Comandante Interventor, todos tenían que pedir permiso…A mi me decía que yo entrara sin llamar, esto no les gustaba mucho a mis compañeros, pero…yo que iba a hacer. Cuando fue Gobernador Militar de Sevilla, yo tuve que escribirle solicitándole un favor respecto a un problema de 108