Así también procedió a ordenarlas otorgándoles un número determinado prescindiendo de los
curiosos y muchas veces ocurrentes nombres como se las conocía popularmente: “Villa piolín”,
“Acumuladores”, “Cartón”, “Tranquila”; etc.
A partir de Fátima fueron expandiéndose otros grupos más pequeños en los sectores más inundables
y pantanosos del bañado.
Desde fines de la década del ’40 hasta fines de la de 1960 en la zona del Bajo Flores llegaron a
aparecer diez asentamientos. Uno de los primeros fue el Barrio Lacarra, en 1948, destinado a alojar a
las familias afectadas por el ensanche de la Av. Belgrano. En 1955 tomó forma el Barrio Rivadavia,
ocupado por pobladores de las zonas inundables del Bajo Flores.
La falta de planes concretos de viviendas obreras contribuyó a que en las cercanías del Barrio
Rivadavia fueran apareciendo tres villas más: “Medio caño”2, “Bonorino”, “9 de Julio”, que
oficialmente llevaron los números 1-11-14; llegando a ocupar 28,5 hectáreas sobre terrenos fiscales
que daban a la Av. Perito Moreno, entre la Av. Cruz y Varela.
El permanente crecimiento de la población de este extenso asentamiento provocó hacia 1957 la
aparición de otra gran villa: la Nº13 que se desdoblaba en dos sectores con los nombres de La
Armonía y Lindera. Su población se acrecentó en la década del 60 con la llegada masiva de
inmigrantes paraguayos y de otros países limítrofes.
En otro sector del Bajo Flores situado en las cercanías de Martínez Castro y Félix Frías (Pasaje
desaparecido a mediados de la década del 60 con las obras de continuación de la Autopista Luis
Dellepiane), se formó otra pequeña villa (Nº4), sobre terrenos expropiados para la construcción de
aquella ruta de acceso al Aeropuerto Nacional de Ezeiza. Al mismo tiempo, y a partir de las casilla
para obreros que trabajaban para la construcción de la autopista Dellepiane, nacen las villas Nº5, 6 y
18.
En abril de 1956 la recién creada Comisión Nacional de la Vivienda (CNV) elevó al Poder Ejecutivo
un censo que indicaba que en la Ciudad de Buenos Aires existían 21 villas, habitadas por 33.920
personas. En toda el área metropolitana habitaban unos 78.430 vecinos "villeros". Por primera vez,
el tema de las "villas miseria" o "de emergencia" fue tomado como un “problema”. Se propuso
entonces, la erradicación de las mismas y su reemplazo por nuevos conjuntos de vivienda que
contaran con equipamiento comunal. Sin embargo, a lo largo de los siete años que duró el Plan de
Acción Inmediata, apenas se habían construido 214 viviendas para reubicar a 1.284 personas.
En 1958, se constituyó la primera "Federación de Barrios y Villas de Emergencia" que articuló a las
comisiones vecinales de diversas villas porteñas, con la presencia de algunos militantes del Partido
Comunista y de la incipiente Resistencia Peronista. Esta organización funcionó como interlocutora
entre los habitantes "villeros" y el Estado, a través de la cual se solicitaron una serie de mejoras
parciales en distintos barrios, especialmente en materia de provisión de agua, luz y conexiones
cloacales.
A pesar de los inmensos Conjuntos Habitacionales que venía construyendo el Estado, durante los
años ´60 las villas miseria crecieron de manera acelerada. Paralelamente, por aquellos años comenzó
2
Hacia fines de la década del50 durante el gobierno de Antonio Frondizi y algunos intentos de erradicación de los
pobladores de la villa se lleva a cabo la provisión de viviendas precarias conocidas como “medio caño” ubicadas en lo
que es hoy la Capilla Madre del Pueblo (Barrio Ceve). Estas viviendas eran de chapa de zinc curvadas con una letrina
tubular; no reuniendo las más elementales condiciones de conforte higiene y sin ventilación suficiente.