MIRADAS DEL SUR - BAJO FLORES | Page 4

Francisco fue elegido por sus compañeros como delegado para integrar el Cuerpo Único que empezó a formarse en 1997, representando las 60 manzanas que forman la villa del Bajo Flores. Dice Francisco: “No podía andar eligiendo y decidí sumarme a la lucha, aunque al principio me sentía como perro en cancha de bochas. Fue duro pelearla, porque había muchos frentes. Pero poco a poco nos fueron conociendo todos los vecinos”. Eligió que las largas horas desocupadas dejaran de pasar sobre sus manos acostumbradas a la mezcla y los ladrillos para transformarse en acción. El caso de Magno es parecido. Magno es un hombre que nació en Bolivia, que supo dedicarse a la costura como la gran mayoría de los paisanos, y que vino a la Argentina buscando un horizonte más claro para sus hijos. Magno puso su voz y su experiencia en el programa de radio Enfoque Boliviano, en un pequeño estudio comunitario que se montó sobre el comedor infantil y guardería Monseñor Angelelli. En ese comedor conoció a Sánchez, uno de los pocos habitantes de la villa que recuerda la dictadura porque con su familia tuvo que resistir “El Método Cacciatore” de urbanización que consistía en desalojar compulsivamente a las familias de sus precarias viviendas. Magno y Sánchez fueron los primeros delegados, de la primera manzana que se organizó tímidamente, allá por 1997 para resistir un nuevo plan de urbanización que amenazaba con dejar a muchas familias en la calle. Pasaron años de lucha, muchas movilizaciones, y sobre todo, una toma de conciencia generalizada de la necesidad de tirar todos en el mismo sentido. En el sentido del respeto por la organización que se construyó en el barrio, de la necesidad de mejorar su calidad de vida que ponen de manifiesto las casas de material que fueron reemplazando la chapa, la lona y hasta el cartón corrugado, en el tendido de cables y de algunas precarias cloacas; en el sentido de haber aprendido dolorosamente que el progreso que excluye a los pobres no es progreso y por eso es necesario que todos peleen juntos. Si el G.C.B.A. planeaba “urbanizar” la villa 1.11.14, es necesario que escuchara a sus vecinos, pensaron entonces los primeros que tomaron conciencia del problema, que contemple sus lazos vecinales y familiares y la angustiante situación económica que atraviesan. Si el G.C.B.A. pretende “urbanizar”, primero tiene que escuchar. Ese fue el reclamo que se sostuvo y se sostiene en el tiempo como una bandera. Que exigió a los vecinos movilizaciones y huelgas de hambre, reuniones con funcionarios, legisladores, con otras comisiones de otras villas, y con punteros políticos que ya nadie reconocía. Pero para que esto sucediera había que tener legitimidad y para eso se necesitó de la participación de todos y de la organización. De modo que comenzó un largo camino en el que abundaron diversos obstáculos, que los vecinos junto a los curas del barrio afrontaron, y poco a poco fueron construyendo la conformación de un colectivo que les permitiera resistir a las políticas de exclusión de los gobiernos de turno. Para ello impulsaron acciones de incidencia colectiva que se convirtieron en políticas pública ????????????????????????????()=???????????????????????????????????) ????????)1??????????????????????????????? ????????????????????????????????????????????????)??????????A?????????????????????????????????????????????????????Y?????M?????????Y????)??????? ???)????????????????????????q???????????????????t????????????????????????????????)????????????????qY??????????????????t???????????????????????????????????????????????((